domingo, 20 de febrero de 2011

Diálogo

¿Qué miras?, ¿No te gusta lo que ves?. Esto que estas viendo es TODO, es el terror, la vida, la MUERTE.
Soy todo lo que te rodea, incluso soy tu alma,tus sentimientos, ese temor que sientes ahora al verme.
¿Qué mierda quieres de mi?, ¿que te he hecho yo para que me hagas lo que me estas asiendo?
¡¿Qué me hiciste?! JAJA, no me hagas reir, ¿¡qué me hiciste!? naciste, eso me hiciste, eres un maldito idiota y lo único que logras es cagarme la vida, me destruyes.
¡Pero no digas eso! yo te cree, yo hice que tu estuvieras aquí, en mi casa, con mi familia, mis amigos, mi gente!
Tú lo único que hiciste es cagarme, crearme en tu enferma mente y arruinarme, hacerme quedar como un idiota.
¿yo?, yo siempre te defendí, puse mi cara para recibir YO esos golpes recibidos por papá, los chicos de la escuela, por todo los que te rodean, mejor dicho NOS rodean.
¡Eres un maldito! el que siempre recibe los golpes soy yo, las burlas, las quejas, y sobre todo soportarte a tí, que es mi peor castigo. Pero eso terminara... pronto terminará. Date la vuelta, ¿me ves? ¿ves en ese espejo? ese somos tú y yo, la misma persona pero con diferente mente, yo soy inteligente y tu no. Por eso voy a acabar contigo, mejor dicho con nosotros.
¿De qué estás hablando?, acabas de decir que tú y yo somos una persona, si me matas a mi tambien vas a morir tu.
No me importa morir. Prefiero la muerte antes que sufrir lo que estoy sufriendo en este instante. ¿ves esa hoja de afeitar en tu mano?, es el objeto de nuestro "suicidio".
No lo harás.
¿Quieres probar? mira. (Se corta una vena).
¡AAAHHHHH!
¿Te duele?, ami tambien pero soy capaz de dejarte morir desangrado y reirme, disfrutarlo.
Matame ahora y listo. No soporto más.
Esta bien, como tu quieras...

La Vengativa

Guillermo Knoll

¡¡Esta vivo!! ¡¡Esta vivo!!” grita el frenético Dr. Frankenstein regocijándose por su obra, del otro lado de la pantalla del televisor observa con admiración y celos un joven estudiante de medicina, Guillermo Knoll.
Joven sin remordimiento, él no tiene noción del bien para la comunidad, por que no lo quiere, él quiere el bien para su ego y orgullo. Habitante de Berisso y desde allí observa el rotor de la vida humana y como lograr su obsesión, si lo hace en nombre de la ciencia nadie lo acusará de absolutamente nada.
Knoll estudia en su habita llamado así por ya paso de ser un simple cuarto a comedor, archivador de documentos y mundo privado, estudia la magia negra de africana para entender como puede crear su zombi, así nomás, llanamente.
Cree que puede lograr su propio zombi sin tener que revivir un ser humano, aunque este era su pensamiento anteriormente.
Tantos segundos, minutos y horas de estudio sobre el tema hacen que uno de sus amigos, el único que le queda en realidad, lo saque de su casa a la fuerza y lo lleva a un pub.
Guillermo no tiene el menor interés en bailar ni socializar, solo ve las botellas del otro lado de la barra y tiene un principio de idea sobre su proyecto y saca un diminuto lápiz de su campera y escribe en un pequeño diario experimental:
“Creo haber encontrado una nueva manera de lograr mi objetivo, pero este ya es la séptima vez que lo logro…”.
Knoll observa a su alrededor y continua buscando la respuesta a su pregunta y en una de sus miradas ve a una joven riendo con otro joven y lo que al parecer es su amigo le cubre la vista de su bebida y coloca dentro de ella un polvillo blanco y esta persona ve a Guillermo y cuando lo hace, este nota la misma mirada que el tiene cuando realiza sus experimentos. Tenia un principio de idea fabuloso, de primera categoría, pero como lograr que el efecto dura por siempre o tiempo prolongado.
Los sigue toda la noche, como sombra de luna, el quiere ver que sucede, el chico deja caer a la chica en la acera y corre, Knoll se decepciona pero va a buscar a la chica y se la lleva. Involuntariamente le salva su integridad física, de seguro, se convierte en un héroe, pero poco le importa no tanto como descubrir como mantener el efecto narcotizado de la joven.
Al día siguiente abre sus ojos, su cabeza le da vueltas y no siente con normalidad los sentidos y facultades d su cuerpo y Knoll no esta a la vista pero la ve y observa esto, lo nota en sus movimientos corporales, la joven se levanta y para ese entonces Knoll comprende su objetivo, sabe lo que es necesario para crear su obra maestra, su maravilla, aguarda a la que la joven salga de su casa para recopila lo esencial del material recolectado en su libro.
Días más tarde, experimenta con su perro, como lo hizo el Dr. Frankenstein, le da una combinado de drogas legales bien minuciosamente pensadas y preparadas, tras días de pruebas con animales vecinos descubre de tanto estudio sobre la cultura medica africana, que si lo droga, entierra y desentierra días después, el perro será un zombi real, no despertara a un muerto de su tumba si no que hará que un vivo continué vivo pero bajo su control, ese es un zombi ahora para Guillermo.
Tres días más tarde, desentierra a su perro, desclava la caja donde lo guardo esos días y el perro respira con dificultad y titilan sus ojos, le demanda una hora y minutos poder abrirlos un poco y reponerse, Guillermo lo saca por completo de la caja y el perro se tambalea de aquí para allá y deambula, un poco más al extremo de como lo hizo la chica en el pub y fuera de el.
Día por medio vuelve a la universidad y le comenta a su profesor su logro, había creado su propio zombi y no era como en las películas, era algo completamente científico.
– ¿Le pusiste los tornillos? – pregunta Alejandro Kwara, un compañero de clase de Guillermo, lo escucho y ahora se burla de
él – Cállate, esta viendo muchas películas me parece, Knoll – finaliza.
Esas burlas hacen que se le escape una sonrisa a su profesor y de inmediato sabe que debe demostrarlo, a su profesor y a su compañero, ninguno lo toma enserio y él acababa de descubrir un gran paso de la ciencia, ese paso que nadie vio, él pudo verlo. Es más piensa utilizar a su compañero como objeto de su obsesión.
Día tras día observa a Kwara y hace sus anotaciones pertinentes:
“El sistema corporal de un animal ser humano es diferente al de un animal por naturaleza, el efecto provocado por las drogas suministradas por mis manos a mi el perro lograron un efecto inmediato, de cuestión de segundos, por lo tanto el efecto en un ser humano debe ser tardío y por ende el entierro también debe ser tardío”.
Observa todo de su compañero, tiene que conocer al paciente para poder manipularlo y nota que Kwara tiene la costumbre de tocarse la nariz cada vez que toca sus carpetas, libros, a otras personas, perillas de puertas y es por ahí donde entrara la droga.
Entiende que no puede hacerlo al azar y con poco conocimiento sobre drogas, por ello le pide a su hermano, un estudiante de policía, libros que estén en poder de la fuerza que hablen sobre los distintos tipos de drogas y su accionar en el cuerpo humano y respuesta del mismo. Para ello también consulta los libros de la biblioteca universitaria.
Semanas preparando su presentación para él por el momento, llega el día, conquisto la química y logro secar todos los componentes de la droga que utilizara de la que escribió: “No puedo especificar el veneno en este boletín por que tendría problemas, pero es importante redactar mi experiencia, no publicare el nombre de la droga por que todavía no pienso compartir mi descubrimiento. Lo quiero compartir es mi gran ingenio, al efectuarse sobre el sistema de Alejandro Kwara lo hará parecer muerto inarticulara su pecho por lo cual nadie podrá ver si respira, su boca quedara al descubierto por lo que aspirara y exhalara por ella con disimulo, sus signos vitales decaerán tanto que quien lo revise no podrá detectarlos pero continuaran funcionando y luego será mi zombi”.
Baña con la droga seca la perilla de la puerta del salón donde más concurre Alejandro Kwara y se aleja desvaneciéndose entre los alumnos de la universidad.
Alejandro tira la puerta hacia su cuerpo, ingresa al aula y cierra la puerta detrás de él e inmediato hábito sobrepasa la palma de su mano aplastando su nariz y respira con normalidad y se sienta en una silla próxima a él.
César anda de un lado hacia otro de la vereda de la universidad esperando algo.
Sale Kwara hecho un papel mojado y ante los ojos sórdidos de Knoll cae de lleno sobre el asfalto y pocos corren en su urgencia entre esos Guillermo, sosteniéndolo para levantarlo y llevárselo, aun los signos que tenia que disminuir y anular ante la vista publica todavía no sucede y para colmo.
– Disculpe, soy medico – dice un hombre que aparece por detrás de Guillermo, ante la mirada desprevenida de este.
– ¡No necesita un medico idiota, me necesita a mi! – grita Knoll, por el momento de entusiasmo y luego temor se extraviaron sus palabras y ahora no halla otras para remediar la situación solo una mirada agudo y fija para ese medico.
– Soy medico – aplaca el hombre.
– ¡¡Usted no es nada!! – dice Knoll, enfurecido por que teme que sus planes fracasaran, es todo lo que encuentra para decir.
Momento de tensión que es opacado cuando el medico le informa.
– Le revise el pulso y no tiene signos de vida – dice el medico para alivio de Guillermo, había funcionado a la perfección lo pensado por él, no así la situación de llevárselo.
– Creo que igual habría que llevarlo al hospital urgente – dice el medico – ¡¡Es urgente, usen sus celulares para hablar al hospital, dejen de escuchar música o lo hagan!! – le grita a un grupo de jóvenes estudiantes.
Guillermo Knoll no tiene miedo de que lo lleven al hospital, ahora es seguro que la droga funciona y en hospital no hallaran nada de vida en Alejandro Kwara.
Previendo esta situación, en los días de investigación, Knoll aprovecho para hacer amistad con la familia Kwara, sobre todo con la madre, desde esa posición puede aprovecharse de la voluntad de la madre para el futuro cadáver de su hijo.
– Yo llamo a la madre – dice Knoll a quien le preste atención.
Consecuente la familia entierra directamente a Alejandro, sin permitir que se le realice la autopsia, Knoll tuvo que ver en ello dictándole a la madre de Kwara que en las autopsias los médicos les quitan los órganos a los cuerpos para venderlos en el mercado negro y luego rellenan el cuerpo de diario y paja para encubrir sus males, además otro factor de esta decisión es que la religión de la familia cree que se deshonra al cuerpo por lo tanto debe quedar limpio de cortes y exploraciones internas, Knoll ya lo sabia solo reafirmo esta creencia religiosa para asegurar su cuerpo de creación.
Knoll ordeno a la madre del joven experimento que sea enterrado a un específico metro cuarenta, pero por negativa de la madre lo modifico a dos metros redondos y no más.
Dos semanas pasan en el ciego cajón que es rasgado por uñas de hombre, desde adentro, despertó Alejandro.
Es un zombi, no como en las películas, este es de verdad, no tiene noción de quien es o que hace, solo esta.
Su boca seca como tierra de desierto con cortes profundos del solo estado de encierro, inmovilización, saliva escasa, hambriento, sediento, sucio, pero solo nota la inmovilidad, solo quiere moverse y abrir sus ojos hasta donde no le duelan y ya esta es un zombi de la vida real.
Una semana después Knoll cava de clandestino en el cementerio y hora y media de cavado descubre el ataúd y oye los cerrados chasquidos de uñas en la madera.
Abre la tapa de la urna contenedora de su creación, la que hizo posible la desintegración mental de Alejandro, la que lo almaceno como alimento a madurar, lo levanta en brazos y la droga que lo enveneno y el encierro de semanas en el ataúd dejaron a la persona como ida, con dificultades mentales y Knoll expresa en su diario científico:
“No podía escribir, en ese momento, al respecto por que tenia que sostenerlo, pero quería escribir mas que nada.
Sus facultades mentales existen, pero me pertenecen”.
Lo que hace que apenas la persona se mueva con dirección propia.
Alejandro camina por delante de Guillermo con disminución mental solo comprende como mover los pies para mantenerse, se tambalea con una soga que Knoll le amarro alrededor de su cintura par controlar su dirección y con una rama de árbol que la maniobra como varita lo golpea para que camine y lo lleva de esta forma paciente y duradera hasta su casa y lo encierra en su galpón con mucho cuidado, no quiere dañar su propiedad que es Kwara.
Insistente e impaciente al otro día después de descansar lleva su reporte a la universidad y la presenta ante varios médicos como estaba previsto que alumnos ostentaran sus proyectos ante reconocidos médicos como un comienzo de lo será su carrera y solo es el hazmerreír de los médicos.
– Pueden verlo si quieren – dice Knoll, desafiante.
– Yo quiero verlo – dice el profesor que se rió de él en el aula junto con el Alejandro despierto y vivaz.
Después de la reunión guía a seis médicos hasta su casa, hasta su galpón donde les muestras a los médicos a Kwara, estos se quedan aterrados por lo que ven, por el estado del joven, con los ojos hundidos, soñoliento y delgado como una hoja amarrado a una pared con una soja estilo marinero, tan gruesa que cubre todo el abdomen del muerto vivo, más vivo que muerto.
Al ver semejante atrocidad se retiran de inmediato tapando sus narices por el hedor que marcha en ese galpón.
Pero lo hacen con una fascinación en los ojos como la de Knoll al ver el comienzo de su proyecto.
Guillermo los sigue con la vista, con las cejas fruncidas, y les da a los gritos algo de verdad.
– ¡¡Ustedes están encantados, capturados como yo por este proyecto tengo un gran logro en mis manos, tengo un Frankenstein de vida real y ustedes me envidian quisieran estar en mi lugar!!.
¡¡Vayan, cuéntenle al mundo sobre lo que ustedes creen, hacia fuera, es un crimen, pero por dentro sienten lo que yo. Orgullo!! – dice Guillermo Knoll y los médicos se retiraron de su vivienda sabiendo que no podían hacer la denuncia, no hacia falta que hablaran quedaba claro que ellos pensaban igual que Knoll, lo más extraño es que pensaban y sentían lo estrictamente lo mismo que él.
Horas más tarde, Guillermo continua en la misma posición por horas mira de ojos llenos por donde se fueron los médicos, que para él a esta altura son mediocres que van a volver a sus pies no para besarlos si no para rogarle.
Ingresa con sus piernas adoloridas al galpón, perdió la noción del tiempo, saca de una caja una manguera a presión para lavar autos, prepara la misma, se apoya en la pared contraria a la de donde esta su Frankenstein y la enciende.
El chorro es tan poderoso que comienza de inmediato a rasgarle la piel al joven, Knoll esta dispuesto a todo para sacarle el olor, para que vuelvan los médicos, no pretendan que no sea hipócrita después de semejante experimento con prueba la vida una para saber si es capaz de hacer algo o no.
Cuando termina, el joven queda prácticamente pelado de piel, pero no hay dolor, vivirá aturdido por siempre por lo tanto no siente.
Al día siguiente lo lleva de paseo un macabro paseo para ustedes, pero para él es un rencuentro con su familia, con la familia del joven, espera que lo vean para demostrarle a alguien que es un científico.
Lo lleva con la cuerda atada en su abdomen, y ahí están en la puerta de su casa, el joven no tiene conocimiento de su vida siquiera, se abre la puerta de la casa de un tirón y la sonrisa de Guillermo se hace evidente.
Lagrimas de parte del padre del joven por lo que ve, satisfacción de Knoll esa reacción le dice lo que él quiere escuchar, aunque el padre no diga nada.
Dos meses más tarde le entregan un reconocimiento de honor a Guillermo en una sala que ahora lleva su nombre, tan joven y con tanto reconocimiento piensan algunos, quieren conocer su trabajo, pero les basta con que seis médicos lo conozcan, los mismos que se fueron asqueados de su casa.
Reconocen el proyecto sin nombrar su contenido intelectual como “Progreso K” por la “k” del apellido de Guillermo.
Y ese es un respaldo para el Premio Nobel, y se rumorea que cuando llegue el tiempo se lo darán.
Guillermo Knoll, e ahí el futuro de la ciencia de todos los tiempos, director de su proyecto que ya tiene a más de doscientos médicos involucrados, inversionistas a elegir y Frankenstein en vida real tantos como se puedan almacenar en kilómetros de estructuras del “Proyecto K”.
Mientras se cae el cielo viejo, en forma de gotas facilitándole lugar al cielo nuevo abierto, Guillermo escribe sus memorias en su propia sala en el palacio de la junta médica, donde las personas pueden rodearlo a paso contínuo para ver historia, ahora él es el fenómeno y le fascina.

Aleajandro Octavio César

Pánico en la noche

Lo que voy a contar me sucedió en el año 2.006 cuando me trasladé a Madrid a estudiar Medicina en su universidad. Estaba buscando un piso de alquiler barato por la zona céntrica, y cuando ya lo daba por algo imposible encontré la oferta de alquiler de una habitación, en pleno centro. No tenía pensado alquilar solo una habitación, y aunque el casero era un cincuentón desagradable el precio era tan bajo que decidí aceptar hasta que encontrara algo mejor.

Me instalé a los dos días y tras pasar una semana en aquel lugar, decidí que me marcharía lo antes posible. Como sospechaba, el casero era una persona detestable, con la que intentaba hablar solo lo imprescindible, y si podía evitar encontrármelo, mejor. Sin embargo, el no era el principal motivo. Había algo en aquella casa que me inquietaba.

Era una extraña sensación que flotaba en el ambiente, y que me ponía los pelos de punta. En mi habitación, la temperatura siempre era más baja que en el resto de la casa, y por las noches me invadía una sensación de frío que me impedía dormir bien.

Todo crujía en aquel viejo caserón, y durante mis noches de insomnio podía escuchar el más mínimo sonido que hicieran los vecinos, el ruido lejano del ascensor, o el goteo de las cañerías. Me levantaba cansado y con ojeras, y apenas si podía estudiar por las mañanas de lo agotado que quedaba.

Una noche me acosté tarde después de haber pasado varias horas estudiando, y como de costumbre, no pude dormir. Me entretuve escuchando el soniquete de un lejano programa de televisión, que algún vecino tenía puesto. En aquel momento creí escuchar una respiración entrecortada, y asustado dejé de respirar de golpe. Esperé un segundo...dos segundos...tres segundos...debía haber sido mi imaginación…y entonces, la escuché de nuevo.

Era muy débil, casi un suspiro, y provenía del hueco de la cama que quedaba a mi izquierda. Me quedé paralizado como una piedra, escuchando aquella respiración entrecortada a menos de diez centímetros de mí. Tenía los ojos cerrados con fuerza, y el corazón latiéndome tan rápido que pensé que iba a darme un infarto. Una ráfaga gélida me recorrió el cuerpo entero, y me puse a temblar de forma incontrolada.

Aquello no podía estar pasándome, no debía ser real y sin embargo estaba ocurriendo. Aunque el pánico me dominaba logré convencerme de que se trataba de una pesadilla causada por el insomnio, y que no había nadie a mi lado. Intenté moverme, pero estaba tan aterrorizando que tuve que hacer un esfuerzo para girar la cabeza poco a poco hacia mi izquierda, y sentí como la corriente gélida me helaba la cara. Aunque el miedo me estaba corroyendo por dentro, conté hasta diez, abrí los ojos de golpe y…

Grité… grité con toda mi alma hasta desgarrarme las cuerdas bocales y hacer que mis alaridos resonaran por todo el bloque. Cuando el casero irrumpió en mi habitación yo aún estaba gritando en estado de shock. No podía quitarme de la cabeza lo que había visto… aquella mujer que me observaba con un gesto de terror indescriptible, y una mirada triste, tan triste…

El casero me hizo callar a guantadas, y logré controlarme un poco. Me extraño mucho que el casero no me pidiera explicaciones por tantos gritos; se limitó a echarme la bronca por armar ruido y se marchó otra vez a su habitación. No estoy muy seguro, pero juraría que lo noté nervioso, quizás demasiado nervioso.

A la mañana siguiente, yo aún seguía impactado por lo ocurrido por la noche, y me encontré al salir de la casa a Dolores, la única vecina del bloque que conocía, que me preguntó que tal me encontraba. Le respondí que bien, y estuvimos hablando un rato acerca del casero. Por lo visto, no le caía bien a nadie del bloque. Tenía fama de ser un maleducado y un violento, y al poco de estar hablando salió el tema de su mujer.

La pobre Carmen, la de palizas que tuvo que aguantar de ese cerdo antes de que dejarnos….Comentó Dolores

¿Como murió?.

La encontraron muerta en la habitación en la que duermes tú ahora. Dijeron que se había suicidado, pero a mi no me engañan. Estoy segura de que la mató su marido, y se las apañó para que pareciera un suicidio.

Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo y subí corriendo a la casa a recoger mis cosas. No pensaba pasar allí ni un solo día más. Cuando ya lo tenía todo listo para irme, revolviendo entre los cajones encontré una vieja foto bastante descolorida. Por la parte posterior de la foto, podía leerse en una letra bastante mala:
Viaje de Carmen a Segovia, enero de 1.987

Se me heló la sangre al verla. Era ella, no cabía duda. La mujer que había visto cuando abrí los ojos, frente a mí, con su terrorífico gesto de terror, y su tristeza abrumadora. Guardé la foto en su cajón y huí de aquel lugar corriendo todo lo rápido que pude. Por temor a que me tomaran por loco no le conté lo que me había sucedido a nadie, y nunca más volví a saber de aquel casero, ni de su difunta mujer.

Tras esta experiencia tuve varias crisis de insomnio, no podía dormir y estuve estar en terapia psicológica algunos meses. Ahora que han pasado casi dos años desde que pasó esto ya lo veo como algo lejano, que parece no haber ocurrido nunca. Sin embargo, en algunas noches frías de invierno aún me parece ver en sueños los ojos muertos de aquella mujer, y escuchar su respiración entrecortada al otro lado de la cama…

Gloomy

Miedo a estar sola

Son las 3 de la mañana... No consigo conciliar el sueño.
No sé que me pasa desde esta tarde, la cabeza no para de darme vueltas, y de vez en cuando todo se vuelve oscuro, mi corazón se acelera estrepitosamente y no puedo dejar de temblar.
Me preguntó por qué precisamente hoy me han dejado sola en casa, hoy que hace 1 año exactamente desde la muerte de mi prima Vero, que vivía en casa con nosotros porque tuvimos que llevar a mi tía a un psiquiátrico después de la muerte de su marido.
Yo quería mucho a mi prima, era la hermana pequeña que nunca tuve, y lo que sucedió me impactó mucho, tal vez demasiado. Era la primera vez que veía la muerte tan de cerca...
¡Ah! ¿Qué habrá sido ese ruido? He oído como si dieran un golpe en la pared, pero seguro que es mi imaginación... Por mucho que pasen los años, no me gusta quedarme sola en casa por la noche, pero... ¿otro ruido? Creo que esto no es mi imaginación, pero seguro que son los vecinos, que parece que no duerman nunca.
...
He conseguido dormir un poco, sin embargo son las 5 de la mañana todavía, y veo una extraña luz que asoma por la puerta de mi habitación... ¿mis padres habrán llegado? Es la única explicación que se me ocurre. Sí, eso debe ser, voy a llamar a mi madre y preguntarle cómo es que han venido hoy si volvían mañana, tal vez haya ocurrido algo.

¿Mamá, estáis aquí? ¿Qué ha sucedido? LLamó desde mi habitación, sin levantarme de la cama. Sin embargo no hayo respuesta alguna.
¿Mamá, me oyes? ¿Qué pasa? De nuevo, el más absoluto silencio.

Esto es demasiado extraño, no es normal que no me responda. Será mejor que me levante a ver que pasa, aunque sinceramente estoy un poco asustada... Me levanto de la cama, salgo de la habitación al pasillo y... Mi aliento se para en ese momento al contemplar la escena macabra...
...
Acabo de despertarme, estoy tirada en el pasillo, parece que me había desmayado. Veo el rostro preocupado de mi madre. Yo estoy temblando, no puedo quitarme de la cabeza lo que he visto, es imposible... ¿no me estaré volviendo loca? Comienzo a llorar y mi madre no hace más que preguntarme que ha sucedido, así que entre sollozos logro contárselo:

Anoche no podía dormir, y ví una luz en el pasillo. Me levanté a ver que era... y ví a mi prima Vero... y estaba clavándole un cuchillo a mi tía, mientras esta lloraba y se desangraba en el suelo...
Cielo, has tenido una pesadilla, tu prima murió y tu tía está en un psiquiátrico, lo que cuentas es absurdo. Además, tú ves alguna mancha en el pasillo...

El teléfono suena, y lo coge mi madre. Se está poniendo blanca por momentos... Cuelga el teléfono y me dice:

Tu tía falleció anoche alrededor de las 5 de la mañana. Tenía un cuchillo en la habitación y nadie se dió cuenta. Se lo clavó por el pecho y la tripa hasta morir desangrada. La han encontrado esta mañana, nadie se dió cuenta...

No sé si mi prima, o su espíritu, más bien, me avisó de lo ocurrido... O fue ella la que lo hizo... No sé qué pensar, pero estoy muy asustada y posiblemente esta noche no pueda conciliar el sueño.

Audrey

La noche del lobo

Charlotte, una joven niñera de 20 años habia recibido una llamada de casa de unos vecinos para que se quedara cuidando de sus dos hijos de 5 y 7 años de edad, ya que los padres tenían una cena.
Charlotte llegó puntual y los padres se fueron a cenar. Los niños no eran muy traviesos por lo que Charlotte los acostó pronto.
La noche iba pasando tranquilamente cuando de repente sonó el teléfono. Charlotte lo cogió y lo que se oia al otro lado del telefono era el aullido de un lobo, lo que asustó mucho a Charlotte. Subió a ver a los niños para tranquilizarse, y estaban alli dormidos, no pasaba nada extraño.
Pasó un buen rato y Charlotte se estaba quedando dormida cuando volvió a sonar el teléfono. Charlotte lo cogió asustadisima, pero solo era una llamada de los padres para saber que tal estaban sus hijos.
Nada mas colgar el telefono volvió a sonar, pero esta vez no eran los padres sino otra vez el aullido del lobo. Charlotte llamó a la policia y estos le dijeron que esperara a ver si la llamaban otra vez y pincharian el teléfono para saber de donde provenía la llamada.
Al cabo de una media hora el telefono volvió a sonar. Era el aullido del lobo otra vez.Al poco de colgar llamó la policia y la dijeron:
"No se asuste, pero coja a los niños y llévelos a algún sitio donde se pueda encerrar con ellos, la llamda viene desde su misma casa".
A Charlotte se le paró el corazon no podia moverse, era tal el miedo que sentía que no podia ni hablar. Al final sacó la valentia de lo mas profundo de su corazón se dirigió escaleras arriba y...
Cuando los padres llegaron de la cena encontraron toda la zona acordonada por la policía. Entraron corriendo a casa y lo que vieron no se les va a olvidar nunca:
En las escaleras estaba Charlotte con la mirada en blanco, intentaron hablar con ella pero un policía les dijo que no lo intentaran, que no podia hablar del shock que tenía.
Cuando los padres subieron encontraron en el baño los cuerpos de sus dos hijos desmembrados y descuartizados. Nadie sabrá lo que allí pasó solo la pobre loca de Charlotte...

sábado, 5 de febrero de 2011

domingo, 30 de enero de 2011

Santyrialises, el demonio de la mina



Oculto y negado en la doctrina cristiana y católica. Santyrialises es un ángel caído al igual que lucifer después de la gran guerra en el cielo. Santyrialises estaba obsesionado en ser igual a Lucifer antes (por la belleza que tenia Lucifer)y después de la guerra en el cielo.

Cuando Lucifer se dio cuenta de esto, este lo tomo como una gran ofensa, y condenó a Santyrialises por el resto de la eternidad vagar en la codicia y ambición de la humanidad (en ese tiempo era cuando los españoles ya colonizaron América; el oro, el estaño y la plata eran los mas buscados y anhelados por los españoles en ese tiempo).

En las minas de Potosí, Santyrialises entristecido y enfurecido quedo en un estado de depresión y sus poderes sobrenaturales se debilitaron. Un aymara, ex chaman de su tribu estaba por casualidad en la minas de Potosí; se escondió en una cueva para evitar ser encontrado y esclavizado por los españoles.

Oscuridad y miedo rodeaba al aymara, de pronto sintió la presencia de algo o alguien, un gran escalofrió atravesó por su cuerpo; de repente escucho fuerte y gruesa voz, era un idioma extraño para el aymara y puedo observar que frente de él había una silueta demoníaca.

De repente Santyrialises empezó a posesionar y torturar al aymara causándole un intenso e insoportable dolor, en ese momento el aymara pudo entrar en la mente del demonio, enseguida se entero de quien era el y vio un detalle que lo ayudo mucho, que los poderes del demonio están debilitados, con rapidez el aymara conjuró y lanzó un hechizo contra Santyrialises, entonces el demonio dio un fuerte grito que casi derrumbo la cueva, poco a poco se estuvo convirtiendo en una imagen de piedra y diamantes, el aymara escapó de cueva y huyó de Potosí, se dio cuenta que Santyrialises le produjo una enfermedad terminable, suponiendo que solo tenia unas cuantas semanas, decidió volver con los suyos y trasmitió a sus aprendices de lo que vivió en aquella cueva.

Se dice que las personas que entran a esa región no regresan, solo se conoce que hubo solo un sobreviviente.

Este contó que solo pudo ver que había una estatua de un diablo hecho de piedra, diamantes que tenia 2 rubís grandes como ojos; cuando apartó la vista de la estatua, De repente su vista se nublo hasta volverse negro, pudo ver en imágenes mentales el mismísimo apocalipsis, todo paso muy rápido y que al final de toda esa tortura mental vio el 666 en números grandes cubiertos de sangre, nos dijo que no sabia que hacer para salvar su vida, y dice que se le ocurrió rezar a todo lo que pudo y recobro la vista, corrió, corrió, con todas sus fuerzas y vio la salida de la cueva dejando atrás a sus amigos de excursión... después de la declaración de sobreviviente, 2 días después se le encontró a este sujeto ahorcado en su baño de su casa.

Quisimos investigar mas, pero no tenemos los medios para descubrir este nuevo y gran misterio.

Paloma



Su cuerpo yacía en el fondo del pantano, acariciado por las algas que se mecían al son de las corrientes y observado por decenas de curiosos pececillos que se arremolinaban a su alrededor.

Si estos hubieran mirado para arriba, tal vez habrían visto el leve fulgor proveniente de los faros del coche de policía, que abandonado bajo la lluvia, permanecía a un lado de la carretera, con las puertas abiertas y una voz turbando la tranquilidad de la escena. Una voz distorsionada que surgiendo del altavoz de mala calidad de la radio policial, repetía sin cesar un nombre de mujer: Paloma.

Lo que sí era imposible que aquellas pequeñas criaturas acuáticas pudieran ver, era el cadáver mutilado que permanecía oculto en el almacén cercano.

Tres años atrás comenzó la nueva vida de Paloma. El día en que Paloma se convirtió en mosso d’escuadra fue el día en que su universo cambió. Toda idea romántica aprendida viendo la televisión se desvaneció. El bien no ganaba siempre al mal. El bueno no se quedaba con la chica. Los polis no eran tan duros como parecían ni tenían que resolver a diario complejas conspiraciones que amenazaran con destruir el planeta. La gente inocente también sufría. La justicia no siempre podía aplicarse.

Pese a ello, Paloma se levantaba cada día con la vana esperanza de poder cambiar el mundo. Con el iluso deseo de que Hollywood tuviera razón.

El trabajo diario era tan estresante como poco productivo. Por cada yonqui, carterista o pequeño traficante que ella y sus compañeros detenían, tres salían libres a las pocas horas.

Como todos los novatos de su profesión, la vocación les hacía desear algo. Una ilusión que con el tiempo se tornaba enfermiza, hasta que la edad, el hastío y la rutina la sepultaran: el deseo de que llegara El Gran Crimen. La gran aventura de su vida. Que un supervillano cometiera la más aberrante de las acciones, desapareciera del mapa, y entonces ella, resolvería mejor que Sherlock Holmes el enigma. La hazaña sería inmortalizada por un montón de periodistas mientras ella posaría con la pistola en una mano, el rostro sudoroso con una brecha de sangre en una ceja y los labios lo cual denotaría que no había sido tan fácil y el malo acribillado a sus pies. Y, por supuesto, sería ascendida a lo más alto.

El problema era que para Paloma, El Gran Crimen era una obsesión que anhelaba se hiciera realidad a todas horas.

Dice el refrán que tengas cuidado con lo que desees ya que puede llegar a convertirse en realidad. Un asesino pederasta, apodado el Violador del Móvil, había conseguido dotar de un nuevo sentido a la palabra horror y además, burlar con astucia cualquier intento de atraparlo. Esta situación creó entre los agentes de la ley un gran malestar y desconcierto. Se barajaban diversas hipótesis, como por ejemplo, que se tratara de más de una persona, pero fuese cual fuese la auténtica, el criminal había conseguido transformarse en un fantasma. Un demonio invisible y muy real, que usando la sencilla estratagema de acercarse a su víctima hablando por su teléfono móvil tal y como indicaron los escasos testimonios secuestraba, torturaba, vejaba, violaba y finalmente mataba de la manera más dramática posible. Y con cada víctima refinaba y perfeccionaba sus métodos.

No obstante, la policía intentaba hacer bien su trabajo y así, ciudad tras ciudad y siguiendo el reguero de sangre dejado por el asesino, consiguió estrechar el cerco hasta lograr que el deseo de Paloma se cumpliera.

En aquella nave industrial desierta, el sueño se hizo realidad, aunque de una manera bastante más dolorosa de lo que había imaginado: su cara estaba sudorosa y magullada, pequeños regueros de sangre surgían de cejas y labios, una costilla estaba rota y varios cortes de arma blanca surcaban como un feo tatuaje los brazos. Pero lo importante es que el Violador del Móvil estaba arrodillado ante ella con dos disparos en sendas rodillas. Inmóvil, no decía nada, no suplicaba por su vida. Había llegado su hora. Lo sabía, así que tan sólo sonreía observando los cadáveres calcinados de tres niños de poco más de cinco años, intentando retener esa imagen en su tránsito al otro mundo.

Paloma debía llamar por radio indicando su situación pero no lo hizo. Observó durante largo rato la escena del crimen. A uno de los niños le faltaban los dos brazos. El otro tenía el vientre abierto y los intestinos, también quemados, rodeaban su cuello. La niña no había corrido mejor suerte. Los brazos del primero estaban insertados en ella, penetrando de manera antinatural la vagina y el ano.

Tras un análisis concienzudo de la situación y resistiendo las lógicas ganas de vomitar, intentó hablar con él, para ver si podía llegar a comprender de alguna manera que sucedía dentro de su mente.

La mosso llegó a la conclusión de que no estaba ante un ser humano, por tanto era totalmente libre de hacer lo que quisiera con él.

Un tiro en la cabeza sería lo más rápido. Dejar que se desangrase por las heridas de las rodillas lo más cómodo. Pero no es lo que Paloma deseaba para el psicópata. Los sueños de grandeza se habían esfumado. Poco le importaban ya las fotos ni los grandes titulares. Lo que quería era infligir el mayor dolor posible.

Agarró el hacha del criminal y comenzó a manejarlo con destreza de un lado para otro, seccionando al criminal con saña y fría tranquilidad, intentando que la vida le abandonara lo más tarde posible.

Primero comenzó por los dedos de los pies y manos. Luego siguió con los pies y las manos. El Violador del Móvil empezó a chillar. No pedía perdón ni decía nada, pero gritaba, gritaba mucho. La chica bajó los pantalones y los calzoncillos. Asestó un hachazo en el sexo del violador. Después, arrancó torpemente el pene y los testículos que colgaban de una tira de carne y los introdujo en la boca. El último paso fue coger un pañuelo y atárselo a la boca antes de que escupiera el amasijo de carne. Los gritos se transformaron en un casi inaudible gemido.

Al finalizar la carnicería, salió del almacén tambaleándose, temblando por los nervios pero muy excitada y completamente empapada en sangre.

Minutos después, ya calmada y libre de la locura, pudo pensar con claridad, vislumbrando la cruda realidad. No había descuartizado a aquella persona en nombre de las víctimas, lo había hecho satisfaciendo un desconocido placer. Disfrutó torturándole. Disfrutó con cada golpe, cada corte, cada miembro amputado, con cada chorro de sangre que le salpicaba. Se excitó. Alcanzó varios orgasmos. Y cuando ya no quedaba nada más del criminal, aún deseaba seguir descuartizando.

Había jurado defender al inocente de monstruos como aquel. Pero ese fue el día en que Paloma se conoció a sí misma. Ese fue el día en que Paloma descubrió al monstruo que habitaba en su interior. Y antes de que fuera demasiado tarde y pudiera salir al exterior, decidió poner punto y final.

Llegó hasta la orilla, extrajo la pistola de la funda y se la quedó mirando. Su puntería era la mejor de toda su promoción y el objetivo a batir le iba a dar todas las facilidades para no errar el tiro.

El espejo



Con un cuchillo entre las manos, me veo reflejado en el espejo de mi habitación, aquella imagen me mira con cara desafiante, señalándome y balbuceando crueles insultos contra mi físico, se pasa el viejo y oxidado cuchillo de mano en mano a una velocidad pasmosa mientras no deja de mirarme, sus ojos emanan rabia, dolor y sobre todo odio hacia mi persona, de repente empieza a llorar y caemos a la vez de rodillas al suelo sin dejar de mirarnos a la cara ni un solo segundo, tengo ganas de huir y de gritar pero mis piernas no me dejaran jamás salir de esa habitación.

La hoja oxidada del cuchillo acaricia suavemente la cara, el cuello, el pecho y las muñecas de aquel loco reflejo, insinuando una y otra vez que me rajaría de arriba abajo, estaba totalmente dispuesto a llevar su plan a cabo y terminar de una vez por todas con mi cuerpo ya condenado a muerte.
Era totalmente consciente que solo tenia que abrir mi mano para que aquella arma blanca amenazadora dejara de mostrarme mi cruel final, caería inofensivamente al suelo que había debajo de mis pies y de una vieja moqueta llena de heces de ratas, mi mente ordenaba la acción a mi mano derecha, pero esta no se inmutaba, aquel reflejo que seguía insultándome y amenazándome tenia total dominio sobre mis actos. Cada vez estaba mas nervioso y mas loco, mi final era inminente.

Dejó por un instante de chillar y el silencio se hizo absoluto, solo se escuchaba mi respiración aterrada y mi corazón bombeando con mas fuerza que nunca el final agónico de su última sonata.
Sin saber muy bien como, conseguí cerrar los ojos y durante varios segundos no vi mas que oscuridad, siempre la temí, pero en ese momento fue todo un alivio, aunque mis ojos sin dejarme disfrutar demasiado de mi apaciguadora oscuridad se abrieron mostrándome el mismísimo infierno.
Una inmensa llanura rocosa de color rojo fuego se abría ante mi, plagada de cientos de cuerpos muertos putrefactos y manchas negras en el cielo, formadas por cuervos hambrientos.

El calor era insoportable, el hedor aun mas, y las vistas eran totalmente grotescas, había cuerpos crucificados del revés, también empalados y desollados, a mis pies trozos de miembros humanos descuartizados que impedían ver el suelo y una autentica clase escolar con mas de treinta niños y dos profesores, todos totalmente uniformados con ropa de principios del siglo veinte, que me miraban fijamente mientras el viento mecía sus cuerpos ahorcados de las ramas de un gigantesco árbol como si de una macabra estampa navideña se tratase. El espejo y su reflejo habían desaparecidos, pero en su lugar me encontraba en un sitio aun peor.

A mi espalda escucho claramente algo devorar ferozmente con ansia, me di la vuelta y allí estaba esa cosa a escasos metros de mi posición, el reflejo de minutos antes, mi reflejo, aunque esta vez era real, de carne y hueso. De pie, con el mismo cuchillo oxidado en su mano derecha y sujetando con la izquierda un trozo de pie humano totalmente podrido e infectado de gusanos, no me quita ni por un instante la mirada de encima a la vez que devora poco a poco su peculiar manjar. Por unos instantes, el miedo me paraliza todo el cuerpo, pero no es momento de permanecer allí quieto viendo como se aproxima mi muerte.

Emprendo una huida veloz que me permita escapar a tiempo de ser asesinado y devorado por mi propio reflejo, pero en su lugar casi ni me inmuto, las piernas me pesan toneladas se mueven con una lentitud pasmosa, el pánico y el terror se hacen dueños de mi, solo consigo desplazarme inútilmente escasos centímetros, escucho sus pasos acercarse a mi, me doy por vencido, su mano me toca el hombro izquierdo, siento su aliento cálido en mi nuca, la punta del cuchillo recorre de arriba, abajo mi columna vertebral se que ese es mi triste final.

Violentamente y sin esperarlo me agarró del pelo tirándome hacia atrás con mucha agresividad, me apretó con fuerza la hoja del cuchillo contra mi garganta y justo cuando se disponía a degollarme mis ojos me despertaron.
Me encontraba en la litera superior de la celda sentado, empapado en sudor, temblando y respirando con mucha dificultad, al principio no supe donde estaba, asta que la tenue luz de la luna menguante de aquella noche mostraba ante mi la silueta de los barrotes de la ventana devolviéndome a la realidad, fue todo una extraña pesadilla.

Bajé de la litera para refrescarme un poco la cara en el sucio y viejo lavabo de la habitación, al aproximarme a mi destino tropeze con algo que había en el suelo haciéndome caer de rodillas, grité en voz baja de dolor, rápidamente me percaté de que el suelo estaba mojado, me puse de pie, agudize la vista para ver que es lo que me había echo tropezar y pude ver en un inmenso charco de sangre, a mi compañero de celda tirado en el suelo, totalmente degollado y con algo parecido a un cuchillo en su mano derecha.
Pensé por un momento que seguía durmiendo, pero no era así, grite como un loco pidiendo ayuda, siendo presa del pánico, mi voz debió de ser escuchada hasta en el último rincón de la prisión y no era porque mi compañero estuviera muerto, sino por que creía que aquel reflejo de mi pesadilla estaba allí e iba a matarme.

Diario de Alan Coste Millán



Dicen las antiguas leyendas, que en una mansión en las afueras de Machachuste, vivía Alan Coste Millán, mansión que ahora está deshabitada y llena de ruinas. Aún así, se encontró un libro totalmente intacto en su habitación bajo su cama. Es el diario de sus vivencias, vivencias que fueron escalofriantes y llenas de terror, según nos cuenta en cada verso que nos transporta a su mundo, como si nada. Murió a los pocos días de entrar el verano del 1944.

Diario de Alan Coste Millán

Querido lector:

Son tan profundos los sentimientos que llevo dentro, que quizás pienses que estoy tremendamente loco, disparatado, pero si me lees, podré entrar en tus ojos como si fuera el alma de un viejo amigo y alimentarme de tus alegrías, de tus recuerdos, de tus emociones, para vivirlas como si fuera yo.

Podrás distinguir que mis versos están hechos, para contarte una historia, pero no se como explicarlo, es una prosa poética, supongo, pero en definitiva es una poesía, que te hará volver junto a mí, para vivir lo que yo he vivido.

Aprenderás a como lanzar un sueño negativo y a deseárselo a tu propio enemigo, para que arda en las tinieblas, así podrá escuchar el rechinar de los dientes y el llanto de las almas. Un castigo, que no se lo deseo a nadie ni a mi mejor amigo. Allá van mis momentos ya vividos y que revivirás aquí conmigo. Por cierto, ¿sabes que estoy aquí contigo y tu ni te has dado cuenta?


Los enanos crecen

13 de enero de 1944

Era una mañana de otoño y me encontraba paseando por los jardines de mi casa, con una libreta en mi mano y una pluma de tinta negra, iba escribiendo mis sueños, aquellos que vivía mientras soñaba y que dejaban huella en mi pecho descarnado y en mis tristes ojos. Las sombras de mi pasado me persiguen, dejando huellas al pasar y al volver la mirada hacia atrás, veo la senda con pisadas que nunca volverán a borrarse. He aquí pues todo lo que he vivido en aquel maldito sueño que nunca volveré a vivir. Mis manos tiritan con solo escribir estos versos, mi corazón late fuerte soñando despierto, aquel momento cruel.

1

Le da envidia al sol
que mi alma se sonroje,
cuando mi mirada se tuerce
para iluminar los estanques oscuros.

2

Me quema el pecho,
me queman las venas
de mi corazón, haciendo
abrir la brecha de mis entrañas.

3

Una luz cegadora, sale del vientre
de la tierra, me ciega, me ciega,
yo grito piedad a Dios, pensando
que el cielo se aploma en mi cabeza.

4

Los perros de la ansiedad, me devoran
la boca del estómago, dejándome
en el suelo retorciéndome de dolor.
Un grito desgarrador, hace eco en mis oídos.

5

Despierto y veo mi pecho negro,
de la batalla con los fantasmas
del pasado y las tristezas
que se agolpan en mi vida.

14 de abril de 1944

Aún sigo pensando, que los enanos crecen en el tiempo, son recuerdos enanos, cortos, que te hacen vivir una experiencia inolvidable o desagradable según como lo mires. Para mí, ese sueño tan real fue horrible, aun sigo pensando en como sobreviví a aquella experiencia.
De detrás de mi casa, se acerca un amigo mío, que sabe leer los sueños y te lo explica muy bien:

Hola Alan, ¿Qué tal fue la noche?

Dr. Brayan, tengo miedo, me acaba de pasar algo horrible.

Cuéntame amigo Alan Cuando le cuento todo lo que ha pasado, que realmente no tiene pesadilla, ni miedo ni nada, pero es algo vivido que podría llegar a peor, quien sabe. Él me responde;

Amigo mío, este caso, lo paso un hermano tuyo, pero murió como para contarlo, no se como sobreviviste, será que no ha sido muy grave, porque si el sol ese del que hablas aumenta su intensidad, tu no estás aquí para contarlo.

Lo sé Dr. Quiero que me aconseje.

Busque lugares cálidos, sin cuadros, sin nada que le haga recordar y hacer vivir todo lo soñado y ese pecho vaya a un doctor, es posible de que se halla quemado con alguna colilla de tabaco.

¡Doctor, no fumo, seguro que ha sido el sol!

Alan, Alan, relájate y explora el mundo desde otra perspectiva, quiera que no, tienes pesadillas, sueños, llámalo como quieras, pero no son reales, te quedaste dormido........... Por cierto, está es la colilla que he encontrado en el suelo.

¡Qué no es mía! ¡Se lo juro!

Tranquilo Alan, relajase.

¡Cómo quieres que me relaje, si no me cree que esa colilla no es mía! habrá venido un ladrón.

Claro que sí Alan, que me voy a creer eso, cuéntaselo a tu amigo invisible, pero a mí no. Te crees que estás hablando con un tonto, que soy médico y además psicólogo, no me vas a engañar, que he tratado casos como el tuyo. Mira el reloj y ya son más de las ocho y media de la tarde. Alan me voy a marchar que he quedado con mi mujer para cenar, si necesita algo dímelo.

Brayan créeme, es en serio, lo vivo todas las noches. Brayan se marcha dándole un abrazo y un beso en la mejilla como un buen amigo, y se despide al salir de la puerta con la mano hacia arriba.

Continuará...