sábado, 30 de julio de 2011



Si estás leyendo esto significará que ya no existo.

Hoy, día 29 de noviembre de 2009, Domingo, a las 3:00 horas, he decidido por voluntad propia y sin ninguna clase de coacción externa, poner fín a mi vida, y lo hago siendo plenamente consciente de que lo que me espera al otro lado no es sino el vacío más absoluto, la nada, la no existencia.

La sola idea hace que mi pulso se acelere y la sangre se me congele en el pecho. Ni siquiera en estos momentos soy capaz de levantar la mirada ante semejante visión y no estremecerme de terror, pero la idea de permancer un minuto más en este mundo es aún peor. Un mundo salvaje, egoísta y cruel, y lo que es aún peor, hipócrita, un mundo del que reniego y al que no quiero pertenecer. No, ya no.

Fui un iluso durante todos estos años al pensar que exitiría un papel para mi en esta pantomima, en este esperpento ridículo de sociedad, que finalmente encontraría mi lugar en el mundo, que lograría alzarme victorioso y alcanzar la meta para la que nací y para la que he estado preparandome durante toda mi miserable existencia. ¡Mierda!

Abrí mi corazón de par en par, dejé que cogieran todo cuanto quisieran hasta que me dejaron sin nada. He dedicado mi vida por entero a los demás sin preocuparme por mi propia felicidad, he dado todo lo que tenía y más, pero a cambio sólamente he recibido incomprensión, desprecio y la más absoluta y dolorosa ignorancia. El amor y la amistad son dos caminos vedados para mí, y mis ojos se inundan de lágrimas cada vez que pienso que me iré sin haber conocido a una sola persona con la que compartir todo lo que llevo dentro de mí ser. ¡Oh, malditos que me pisoteáis sin piedad!¡ Si pudiérais ver en mi interior!

Ya es demasiado tarde para la autocompasión, no puedo abandonar este mundo con mi corazón cargado de rencor y frustración. Mis últimas palabras han de ser de amor y agradecimiento, agradecimiento a mis padres que me dieron la vida y la esperanza de un mundo mejor y que desgraciadamente ya no están aquí. A ellos debo todo lo que he sido. Amor, a pesar de todo, hacia este mundo que seguirá girando impasible cuando todos hayamos desaparecido y en el que a fín de cuentas no siempre fui desgraciado.

He hecho todo lo que estaba en mi mano pero las cosas no han salido bien, soy débil y no he tenido el coraje necesario para seguir adelante, ya es tarde, las fuerzas me abandonan, la vida se me escapa. Me voy de este mundo y me voy solo.

Adiós.

Ferrari piensa en un coche mas agresivo para 2012



Tras una reestructuración técnica que desembocó en la salida de Aldo Costa del equipo, siendo sustituido por Pat Fry, el diseñador jefe de Ferrari Nikolas Tombazis ha declarado que la escudería ya está pensando en un nuevo diseño que les asegure empezar fuertes la temporada 2012. Al cuestionarle si dicho monoplaza supondría un concepto totalmente nuevo, o sería más bien una evolución, Tombazis respondió:

"Creo que ninguna de las dos, para ser sinceros. Hemos logrado una configuración bastante buena, y hay un montón de áreas en el coche que cambiarán sustancialmente. Eso representa un cambio mayor comparado con años anteriores, y sinceramente, necesitamos hacerlo ya que tenemos que dar un paso adelante mayor de lo que hemos dado previamente."

"En la Fórmula Uno nunca empiezas con una hoja en blanco, habiendo tirado todo a la basura, y dices: 'ok chicos, empecemos desde cero'. Tienes que aplicar un montón de cosas que aprendes de años anteriores. Creo que si echas un vistazo a los diferentes coches del pitlane encontrarás puntos fuertes en cada uno, incluso en los más lentos, así que nadie empieza nunca con una hoja totalmente en blanco. Creo que el nivel de cambio será bastante grande."

Preparar el 2012 sin olvidar el presente

Pese a anunciar cambios significativos para el año que viene, Tombazis reconoce que siguen estando muy centrados en conseguir victorias en 2011, realizando evoluciones no sólo en los alerones, sino también en el difusor:

"Este es un área en el que hemos encontrado una clara mejoría de rendimiento, así que muchos de nuestros recursos se destinarán lógicamente en el coche de este año porque queremos ganar carreras, y todavía quedan muchas por delante. Evidentemente, estos desarrollos no son aplicables en el coche del año que viene, pero otras cosas que estamos haciendo para el coche de este año sí, así que hay una mezcla: intentar optimizar nuestros recursos para cubrir ambos coches."

Al cuestionarle sobre el potencial para ganar carreras del coche de esta temporada, Tombazis respondió:

"Aunque no estemos ganando carrera a carrera, hay suficiente margen. Creo que Silverstone fue un indicador de mejora de rendimiento, y en Nürburgring, que no puede ser considerado un circuito favorable para nosotros, habríamos quedado mucho más lejos hace unos meses. Creo que esas mejoras que tenemos en la recámara para las próximas carreras deberían permitirnos estar ahí luchando."

miércoles, 20 de julio de 2011

El espíritu del niño muerto

"Cuando ocurren cosas, normalmente es a una persona o un grupo de personas compartiendo la misma experiencia, pero esto que voy a contar sucede en un pueblo, y ocurre a todos sus habitantes, los cuales ya están acostumbrados... Pero yo, como visitante, y mis primas, hemos vivido unas experiencias que a la gente de allí les parece "normales".

Fuimos a ese pueblo donde mis tíos tenían en las afueras una casa cerca del pantano. Para ir al pueblo tenías que seguir un camino de tierra durante cuatro kilómetros hasta llegar.

Como en la casa de noche nos aburríamos, mis tíos nos acercaban al pueblo en coche para que pasáramos allí unas horas con los chicos del pueblo. Era verano y las noches invitaban
a pasarlas hablando y disfrutando de compañía.

Los chicos del pueblo al principio nos parecían muy fantasiosos o que nos querían meter miedo. Decían que algunas noches se oía el gemido de un niño pidiendo ayuda... pero no venía de ninguna parte, sino de todo el pueblo. Cada uno de los habitantes lo oía en su propia casa, en la calle, en la tienda, en el bar... partía de las paredes, del suelo... a veces incluso sentían un empujón violento que los lanzaba al suelo... Contaban que
incluso una mujer embarazada perdió a su hijo en la plaza una tarde en la que se encontraba hablando con unas amigas al sentir que unas manos aprisionaban su vientre con tanta fuerza que la hizo abortar allí mismo. Ella estuvo a punto de morir y cuando se recuperó, se fueron del pueblo y no volvieron a él.

Les preguntamos que quién podría provocar esas cosas... y que después de lo de la mujer ¿cómo es que la gente no se va del pueblo también? Entonces nos contaron una especie de leyenda y del por qué creen que "eso" atacó tan ferozmente a la mujer.

Hacía unos diez años, unos niños del pueblo decidieron irse una noche de verano a otro pueblo vecino. Para ello tenían que atravesar un campo donde en uno de los laterales estaba el cementerio que compartían los dos pueblos y que se hallaba justo a la mitad del camino.

Cuando ya estaban bien avanzados oyeron un crujido a sus espaldas. Era el hermano menor de uno de ellos. Le instaron a que se volviese a casa pues no querían cargar con críos y éste se negó en rotundo, más que nada es que le daba miedo volverse solo.

Entonces decidieron despistarle. Al llegar a la altura del cementerio dijeron que iban a jugar para esconderse en él. Como había luna llena se veía bastante bien, este chico aceptó sin sospechar nada... Ya en el cementerio, uno contaba y los demás se escondieron todos juntos, mientras este chico se escondía en otro lado pensando que todos estaban haciendo lo mismo.

Cuando ya le perdieron de vista, los chicos se reunieron y salieron por una de las tapias dejando a este chico escondido. No podían evitar reirse de lo fácil que había resultado engañarlo hasta que oyeron un grito desgarrador... Al principio pensaron que se trataba de una broma, hasta que el segundo grito reaccionaron y volvieron a entrar en el cementerio... Estuvieron buscando por todas partes pero no le encontraron, gritaron su nombre, dieron vueltas y más vueltas y nada.

Al cabo de muchas horas, cuando ya despuntaba el alba decidieron buscar ayuda en el pueblo con la esperanza de que el chico les hubiese gastado una broma y se hubiese ido a casa.

Al llegar al pueblo, el hermano fue a su habitación, no había dormido allí, la madre le preguntó por su hermano pequeño y éste le tuvo que contar la verdad. La madre avisó al padre y éste a todo el pueblo... Salieron todos en busca del muchacho al cementerio.

Cuando llegaron allí, uno de los vecinos descubrió con terror que el cuerpo del chico se encontraba en una de las fosas que acababan de abrir días antes para un nuevo difunto... El chico tenía la cabeza reventada, los huesos de las piernas y de los brazos retorcidos en una figura grotesca, los ojos cristalizados por el pánico y la boca en una mueca de absoluto terror...

Fue un día negro en todo el pueblo, nadie se explicaba lo que había ocurrido allí. El hermano, con los años, fue internado en un psiquiátrico pues decía que su hermano se estaba vengando de él, le veía en todas partes, le pegaba... Los médicos le diagnosticaron neurosis obsesiva posttraumática, pero no podían explicar los contínuos moratones que aparecían por todo su cuerpo, incluso en la cara...

Al cabo de unos años, la madre de estos hermanos se quedó embarazada... y a los siete meses le ocurrió lo que ya contaron antes: Algo había provocado la muerte de su bebé y quizás su propia muerte de la que escapó por poco. Los chicos decían que los gritos que oían por las noches eran iguales que los que oyeron en el cementerio.

Oyendo esta historia la verdad es que les creímos... habíamos pasado un buen rato de miedo y nuestro tio nos vendría pronto a recoger para llevarnos a casa...

Cuando íbamos hacia el coche, sentí un golpe fuerte en mi espalda que me obligó a apoyarme en mi prima de una forma violenta. Casi nos vamos las dos al suelo... Miré hacia atrás, pero los chicos estaban hablando entre ellos a unos tres metros de nosotros.

Mi tío dijo que me había tropezado. Mi prima, sin convencerse del todo, fue hacia los chicos, cuando de repente volvió la cabeza hacia el otro lado de forma violenta... Dijo que alguien la había abofeteado... y tenía una mano marcada en la cara... una mano pequeña...

Nos asustamos muchísimo... y empezamos a gritar presas de la histeria... Los chicos vinieron a auxiliarnos mientras mi tío abría el coche rápidamente para meternos dentro. Los chicos hicieron una barrera con sus brazos protegiéndonos de lo que fuese y pudimos meternos en el coche. Por el cristal pude ver cómo golpeaban a algo invisible que les estaba atacando. Mi tio condujo a gran velocidad tocando el claxon como un loco. Al llegar a la casa llamó a mis otros tios y todos fueron al pueblo a ayudar a los chicos, pero ya todo había pasado. Éstos se encontraban agotados por la lucha, con arañazos, golpes... pero dijeron que estaban acostumbrados, que no pasaba nada.

Las agresiones en ese pueblo son esporádicas y no siempre a las mismas personas... pero ellos sienten que tienen que estar ahí para que ese niño que murió de forma tan violenta no esté solo... Llegará el momento en que pueda descansar en paz."

Regreso del pasado

Hace mucho tiempo dos hermanas vivían escondidas, vivían de este modo porque a ambas las habían acusado de brujería, ellas compartían su vida con personas que también se ocultaban en los bosques.
Por las mañanas salían de su cabaña e iban a recoger flores a un gran campo cercano las flores les llegaban hasta más arriba de la cintura, eran tan hermosas tan olorosas siempre jugaban a pillarse corrían y reían sin limites, por las noches miraban a través de una ventana al pie de las escaleras de su cabaña abrazándose mutuamente, preguntándose por el futuro en que mundo en que año volverían a nacer, miraban las estrellas y allí veían a los moradores que venían de ellas.
Se tenían la una a la otra, eso era lo mejor del mundo para ellas, su unión era indestructible, se prometieron que si no nacían a la vez se esperarían, se buscarían y no se olvidarían. Al poco tiempo personas armadas de los pueblos más cercanos atacaron a todos los habitantes de los bosques su furia se veía reflejada en sus rostros, las hermanas corrieron pero una tropezó y cayo,la multitud ya la tenía presa así que chilló a su hermana diciendo que salvase su vida que corriese, esta última dudo por un momento volvía pero entendió que no podría hacer nada,la hermana caída se levanto corrió un poco más pero volvió a tropezar, esta vez la caída la mató.
Su alma se elevó y nació nuevamente, su vida nueva era bastante mala y nunca perdía la sensación de que alguien la acompañaba, no recordaba nada hasta que con trece años empezó a recordar y en sueños la veía a veces, algo estaba con ella y ella sabía quien podía ser, estaba esperando que muriese para volver a estar juntas, nacer juntas de nuevo, ella estaba enferma estaba sola muy sola deseando morir para volver a estar con ella, temía a la muerte pero la deseaba, un día se marcho y no se supo más de ella, nadie la recuerda, nadie, su soledad acabó su tristeza se marchó su cuerpo jamás fue encontrado. Pero os diré una cosa ella habita en otro mundo un mundo que pocos perciben a través de un portal cercano al mar, ahora es el ser más feliz del mundo.

El loco del manicomio

Érase una vez un matrimonio que se iba a cenar porque era su aniversario y contrataron a una canguro para que cuidara de los niños.
Cuando el matrimonio se fue, la canguro le dio de comer a los niños, los bañó y los acostó y ella se sentó en el sofá a ver la tele. Mientras que veía la tele, el perro de la familia de aquella casa le lamía la mano.
Entonces anunciaron que un loco se había escapado del manicomio y no habían conseguido encontrarlo. De repente a la canguro le entró hambre y fue a la cocina a prepararse un sándwich. Entonces vio que la puerta de la cocina estaba abierta y dijo:
Hay un loco suelto y yo con la puerta de la cocina abierta.
Y cerró la puerta. Cuando se preparó el sándwich se sentó de nuevo en el sofá y le puso la mano al perro para que se la siguiera lamiendo.
Al rato escuchó un ruido y fue a mirar a la planta de arriba en las habitaciones de los niños pero estaban dormidos, entonces escuchó el sonido de unas gotas y fue a mirar al cuarto de baño. Allí estaba la cabeza del perro colgada de la pared y en el espejo estaba escrito con sangre:
LOS LOCOS TAMBIÉN SABEMOS LAMER...

La carretera

Un automovilista va conduciendo por una carretera, cuando ve a un hombre joven con el pulgar levantado. Al disminuir la velocidad para recogerlo queda consternado al ver que detrás de los arbustos o árboles de la carretera asoman dos o tres compañeros suyos.
Considerando quizá que están abusando de su generosidad, o tal vez alarmado ante la posibilidad de que se trate de una banda de ladrones, el conductor decide en el último momento no recogerlos. Los viajantes se encuentran ya bastante cerca del coche, pero el conductor pisa el acelerador a fondo y se aleja tan rápido como puede. Los viajantes parecen enojados: gritan y chillan mientras el automovilista se aleja. Feliz de haber logrado escapar a tiempo, el conductor sigue su camino unos kilómetros sin detenerse. Después, al comprobar que el indicador de la gasolina se acerca al cero, se para en una estación de servicio.
Acto seguido observa que el operario de la estación de servicio, lívido como la cera, se aparta horrorizado del coche. El conductor baja para ver qué es lo que pasa, y queda paralizado de horror ante lo que ven sus ojos.
Atrapados en una de las manijas de la puerta hay cuatro dedos humanos.

viernes, 15 de abril de 2011

Una extraña historia

Cuernavaca, Morelos. Paso un día normal, dos empleados (vamos a llamarlos Alberto y José), salían de su trabajo en una plaza mas o menos conocida. Ellos trabajaban todo el día, pues la empresa donde laboraban así lo exigía. El cansancio se les veía en los ojos, y sus músculos ya no daban para mas.
Salieron de su lugar de trabajo, caminaron un poco pues lo único que querían era llegar a su casa, Alberto se la pasaba criticando a su jefe, pues para el resultaba una maldita explotación trabajar todo el día, José en cambio lo tomada todo con mas calma y a cada queja el respondía con un chiste.
Cuando pasaban por la sucursal de Mc Donalds de Plan de Ayala, tomaron la decisión de que tenían que tomar un descanso antes de continuar a su destino, Alberto se sentó en la banca, donde es bien sabido que en cada banca de Mc Donalds, hay un inofensivo muñeco de Ronald, ahí esta con su sonrisa y con un brazo extendido invitándote a tomarte una foto con el.
Alberto estaba ahí descansando y José estaba parado junto a el, reían y bromeaban entre ellos, Alberto disfrutaba de una lata de coca cola. José le contaba chiste que de sobra sabia que le encantaban a Alberto, pues no paraba de reír en cada chiste.
De repente Alberto bostezo y se estiro, cuando volvió a su posición normal dijo:
Estoy muy cansado
Sin que ninguno de los dos lo esperara, una voz extraña y cavernosa le respondió:
Yo también
Ambos intercambiaron miradas de asombro, ¡El payaso había hablado! ¡Había movido la boca! Demasiado tétrico para soportarlo. El pobre Alberto cayó allí mismo, victima de un infarto fulminante. José huyo despavorido, no daba crédito a lo que acababa de escuchar. Se desploma en su loca carrera. Despierta en un hospital, lo único que atina a decir es:
Payaso habló, lo juro
Cae en un coma, y muere días después. Cuando recogen el cuerpo de Alberto que yace inerte junto a la tétrica figura surge una nueva incógnita...

La amó tanto pero tanto...

Cogió sus manos. Delicadas, tibias... tan frustrantes. "No lo hagas" le pidió con voz quebrada "No lo hagas por favor..." pero no pasó lo que él esperaba. Ella soltó su mano y lo miró a los ojos, él se dio cuenta de aquel par de brillantes luces marrones, ojos marrones... tan mentirosos. "Es tarde" dijo ella. Con una sonrisa fingida cogió el bolso... se fue caminando. Y ahí quedo el. Solo, frustrado. Le había dado todo lo que ella le había pedido. Regalos, tiempo... su vida. Entonces lo invadió la cólera. La tristeza, el inmenso odio. Odio hacia aquella delicada figura femenina, odio hacia esos ojos marrones, odio a esa boca rosada que le dijo "Te amo" una noche. Odiaba esos brazos que antes se aferraban a él. Y esperó.

Esa misma noche se puso una capucha. Corrió por las calles como una sombra enfurecida. Vio las luces de su habitación prendidas. Esperó al momento de atacar. Mientras sentía el frío de aquella noche, los ojos se le humedecieron un poco. "Yo te amaba" se dijo, destrozado "Te di todo ¿Porque me traicionaste?" se lamentaba, lleno de odio. Las luces se apagaron. Y ahí estaba. La vio salir de su puerta con el cabello suelto. Se iba a ver a la persona que lo había reemplazado. La maldijo, aún con los ojos humedecidos. La siguió sin que ella se diera cuenta. Podía sentir su caro perfume en el ambiente de aquella noche, sentía el taconear de sus zapatos, sentía... su respiración.

Se acercó a un callejón. El sabía que había llegado el momento. Salió de las sombras como un infernal monstruo. La mató. Si... claro que la mató. Y mientras la golpeaba sentía las lágrimas correr por sus mejillas. Sentía el odio salir por los poros. Sentía como su dignidad se rebajaba hasta los infiernos. Vio el cuerpo inerte de su antes amada. Sus ojos marrones congelados en una expresión de culpabilidad y miedo. Se sentó al lado del cadáver, se apoyó en la pared. "Yo te amaba" se dijo mientras seguía llorando amargamente "Me lastimaste...y tu turno ya pasó" pensaba en silencio. Se levantó y dejó el cadáver tirado en el suelo, como un papel, como una bolsa cualquiera. Le mandó una última lastimera mirada... y se fue, contando mentalmente, lo que faltaba para el amanecer.

El hotel del Mississippi

Hace 200 o 300 años en una mansión cerca del río Mississippi, vivía una familia muy adinerada descendientes de un fundador de la región.
Un día la señora de la casa, invitó a unas amigas a merendar en su preciosa casa. Una de las criadas, quiso escuchar lo que decian y puso la oreja en la pared de la habitación donde se encontraban las señoras.
El señor de la casa la vió y la cogió con rábia y desprecio por el brazo hasta llegar a la cocina. Llamó a tres criados más y entre ellos inmobilizaron a la pobre mujer. El señor cogió un cuchillo y lenta y dolorosamente le cortó la oreja. Sus palabras fueron: " Eso solo te lo hago para que aprendas a ser menos cotilla, si lo vuelves a hacer ya sabes lo que te haré"
La mujer aún sangrando se encerró en el sótano y se puso a llorar desconsoladamente. Muy enfadada y dolida, quiso hacer venganza.
Compó unas setas venenosas en el mercado y las colocó dentro de una tarta que luego sus amos comieron. La señora y una de sus dos hijas murieron en el acto. El señor y la otra pequeña, como no comieron demasiado no se envenenaron. Al cabo de unos días el señor con la ayuda de siete sirvientes cogieron a la "asesina" la ataron con unas cuerdas y la colgaron del árbol más grande del jardín.
Años después la casa se convirtió en un hotel y muchas personas que se hospedaron allí aseguran haver visto a una niña pequeña sentada en un sofá llorando desconsoladamente. Otros afirman haberse sentado en el banco de debajo del árbol donde colgaron a la criada y ver a una mujer de color que les empuja y les hace caer del banco con una fuerza y un odio increíbles.
Muchos empleados del hotel también han notado presencias "fantasmales" en muchas de las salas del hotel y hasta un técnico paranormal que se hospedó en una de las habitaciones hizo unas fotografías del tejado de la casa donde se pueden ver una niña y una mujer sentadas allí y con la mirada perdida.
El hotel está abierto y todo el que quiera lo puede visitar.
¿Os atrevéis a pasar una noche allí?

sábado, 19 de marzo de 2011

Leyendas Urbanas: El anciano de la casa blanca

Había una vez un hombre que vivía en una casa blanca en cierta aldea y lo sabia todo sobre todos los que vivían en dicho lugar.
En la misma aldea vivía una mujer que tenia una hija de nombre Sally. Un día le dio a Sally un par de guantes amarillos, amenazándola con matarla si los perdía.
Sally estaba muy orgullosa de sus guantes pero era tan descuidada que perdió uno de ellos. Después de haberlo perdido, la muchacha recorrió una hilera de casas de la aldea, preguntado en cada puerta si habían visto su guante. Pero todos contestaron negativamente y le dijeron que buscara al anciano que vivía en la casa blanca.
Así que Sally se dirigió a la casa blanca y le preguntó al anciano si habia visto su guante. El anciano le dijo:
Yo tengo tu guante, te lo daré si me prometes no decirle a nadie donde lo has encontrado. No lo olvides: si se lo cuentas a alguien, te sacaré de la cama cuando den en el reloj las doce de la noche.
Y le devolvió el guante a Sally.
Pero la madre quería saber como había perdido el guante y preguntó:
¿Dónde lo encontraste?
No me atrevo a decírtelo, contestó Sally, pues si lo hago el anciano me sacará de la cama a las doce en punto de la noche, ante esto su madre replicó:
Atrancaré todas las puertas y cerraré todas las ventanas. Luego hizo que Sally le contara dónde había encontrado su guante.
Así que la madre de Sally atrancó todas las puertas y cerró todas las ventanas. Sally se acostó a las diez en punto y se puso a llorar. A las once comenzó a gritar en voz alta y a las doce oyó una voz que le susurraba al oído pero que poco a poco aumentaba su intensidad:

Sally, estoy subiendo el primer escalón
Sally, estoy subiendo el segundo escalón
Sally, estoy subiendo el tercer escalón
Sally, estoy subiendo el cuarto escalón
Sally, estoy subiendo el quinto escalón
Sally, estoy subiendo el sexto escalón
Sally, estoy subiendo el séptimo escalón
Sally, estoy subiendo el octavo escalón
Sally, estoy subiendo el noveno escalón
Sally, estoy subiendo el décimo escalón
Sally, estoy subiendo el undécimo escalón
Sally, estoy subiendo el duodécimo escalón
¡¡Sally, estoy a la puerta de tu dormitorio!!
¡¡¡SALLY, TE HE COGIDO!!!