martes, 14 de diciembre de 2010

El primogénito

Como le odiaba, muchos han tenido ese sentimiento, pero les puedo asegurar que nadie ha odiado tanto a una persona como yo.
Yo era completamente feliz, mi vida era perfecta, mi esposa me amaba y mi trabajo era el mejor al que podía aspirar, ganando un sueldo estratosférico y para ayudarme aún más en mi felicidad, mi esposa había sido fecunda, y un bebé pronto arribaría a nuestras vidas.
Un martes por la tarde, mi esposa tenía una de sus tantas revisiones médicas para chequear su salud y la del bebé. Mis amigos, que ya habían formado una familia, me decían que yo siempre debía acompañarla a estos exámenes. Para mí lo más importante era mi esposa y el hijo con el que pronto podía jugar, regañar, aconsejar y todo lo que siempre mis padres me habían transmitido. Estaba listo para entregar todo mi amor.
Tuve que salir del trabajo antes de la hora, pero el jefe era alguien que me estimaba mucho y decidió dejarme marchar con la condición que le presentaría a mi nuevo hijo a la brevedad. Al llegar al hospital me impresiono la modernidad con la que contaba aquella institución médica de origen italiano. Subimos en el ascensor y conocimos a un nuevo médico. Nos dijo que todo estaba perfectamente bien con mi hijo; era un poco más pequeño de lo normal, pero si llegaba a haber alguna dificultad se tendría que quedar en una incubadora unos días y ya.
Mi esposa salió muy feliz con los resultados de la ecografía y ya le hablaba a nuestro hijo llamándolo por su nombre.
Ignacio le decía suavemente, con la misma voz con la que me había enamorado Ignacio, ya falta poco, pronto nos verás.
Cuando yo me disponía a salir, mi esposa me recordó que un primo de ella estaba en ese hospital, ya que había sido operado de la vesícula. Se me adelantó y me dijo que nos veríamos en la sala de espera. No tuve mayor contestación para ella que asentirle con la cabeza.
De pronto escuche un suave silbido; me volteé y vi que me hacía señas con la mano, me acerqué con bastante incredulidad a aquel hombre y le pregunté qué era lo que pasaba.
Aquí no puedo decírselo dijo el profesional en voz baja y con un tono de preocupación mañana a las 22:45 vaya a esta dirección.
Me introdujo un papel en el bolsillo y cerró la puerta en mis narices, me sentí bastante confundido con las declaraciones del médico en aquél momento y les di vuelta en mi cabeza hasta que me encontré con mi mujer en la sala de espera.
Todo volvió a la normalidad.
Al día siguiente, de la visita al hospital todo fue totalmente norma. Era día de paga para mí así que llevaría a mi esposa a cenar, como todos los últimos domingos de cada mes. Llegue a mi casa y me metí la mano en la chaqueta para sacar mi teléfono celular, pero en vez de eso saqué el papel que el doctor me había entregado el otro día, lo mire y me di cuenta que la dirección que ponía era la misma del restaurante donde tenía pensado llevar a mi esposa. Me asusté.
«Solo una coincidencia» pensé. Subí a mi auto y recogí a mi esposa de su trabajo de profesora de niños con dificultades de la escuela de la calle 38. Entramos al restaurante y nos sentamos en la mesa 42, ordenamos y esperamos a que nos sirvieran. Pasaron diez minutos para que nuestra comida llegara. Yo pedí un filete poco cocido acompañado de habas y mi mujer pidió sopa y tres variedades de ensalada. No había ni rastro del médico. Un niño pequeño se nos acercó y le preguntó a mi esposa que porqué estaba tan gorda ambos nos reímos y nos dimos el tiempo para explicarle a aquel niño lo que sucedía. Su madre, avergonzada, lo tomó de la mano y nos pidió disculpas. Se lo llevo a otra mesa, pero mientras caminaba, el infante se dio vuelta y señaló el piso de arriba y exclamó: 132.
Aquello me inquietó. El papel que se me había entregado decía:
«Calle Augusto 1084, 132».
Le dije a mi esposa que quería salir un rato a fumar, ya que ella no me había permitido darme el placer de seguir con mi vicio mientras ella estuviera embarazada. Pero lo que hice fue dirigirme al piso de arriba. Para mi sorpresa solo había una mesa y la entrada a estaba custodiada, habían tres corpulentos guardias, todos con el cabello castaño y ojos miel. No me dejaban pasar, les insistí diciéndoles que alguien me esperaba. Me preguntaron el nombre de mi hijo, les dije que aún no nacía pero se llamaría Ignacio, las miradas de los hombres cambiaron e inmediatamente me dejaron entrar. Caminé unos cuatro metros hasta llegar a una solitaria mesa con el número 132 inscrito en un papel encima de ella junto a mi plato favorito, que consistía en jurel frito, con un limón a un lado y adornado con distintas especias. Uno de los hombres corpulentos me sentó y me sirvió vino, cuando probé el pescado noté que tenía el mismo sabor que recordaba de mi infancia.
Mientras comía con inusual rapidez producto de aquel exquisito plato, una figura con la cara envuelta en una bufanda se sentó frente a mí. Luego de quitarse aquella indumentaria le dijo algo al oído a uno de los guardias.
Buenas noches dijo el médico me alegró mucho que considerara lo que le entregué.
¿Cómo sabía que yo vendría aquí? le pregunté tratando de parecer lo más rudo posible.
Veo que le ha gustado mucho la comida dijo con una refinada voz, no era un acento del país usted es de vital importancia.
Estaba cada vez más intrigado y quería marcharme, pero mi curiosidad me hizo quedarme.
Si no fuera importante, no se lo pediría dijo esta vez preocupado usted debe convencer a su esposa de abortar a su bebé, cuanto antes.
Solté una ligera carcajada, aunque debo admitir que me impresionó bastante la seriedad con que el médico me comunicó lo que debía hacer.
Por favor dijo nuevamente, no le puedo dar mayores detalles pero ese bebé no debe pisar en su vida el mundo de los hombres.
No quería seguir escuchando a aquel demente. Me levanté y me dispuse a salir, pero los guardias me lo impidieron.
Sé que usted es el único que puede convencerla exclamó sollozando yo ya he sido herido por Él me mostró heridas en su pecho y en sus brazos y yo sé que usted nunca deseó a ese niño.
En ese momento un escalofrío me recorrió toda la espalda dejándome inmovilizado, hacía ya siete meses que mi esposa me había dado la noticia, tuve que fingir la alegría que cualquier hombre sentiría por aquel suceso, pero por dentro las ansiedad me carcomía y deseaba que mi esposa tuviera una perdida espontánea o se decidiera a abortar. Pero yo no sería capaz de decirle lo que sentía, tenía miedo a perderla en el parto, o tener que quedarme solo con nuestro hijo. Yo no amaba la vida que se creaba dentro de lo único que había amado de esa forma: mi esposa.
El médico me dijo que me marchara. Así lo hice y esa noche aquellas palabras me rondaron durante horas antes de quedarme dormido.
Dos meses completamente normales se sucedieron luego de lo del restaurante…
Hasta que la mañana del 23 de noviembre mi esposa dio a luz, en el hospital italiano, a las 8:41:32. El niño nació sin complicaciones y el demente médico que me dijo que mi esposa debía abortar nos atendió.
Es un hermoso niño de ojos verdes dijo con una sonrisa en su rostro pero ahora debemos dejar solos a la madre con su pequeña cría.
Los dos salimos de la habitación, me golpeó algo que no me esperaba en lo absoluto. Mi cara estaba ardiendo mientras dos hombres me sujetaban los brazos.
De verdad lo siento me dijo, mientras mi ira se iba calmando pero ya que usted no entiende por buenas maneras, ahora enfrentará las consecuencias.
El brazo izquierdo me empezó a doler mucho repentinamente.
Tiene dos opciones dijo el médico mientras se tomaba los labios con sus esqueléticas manos puede vivir felizmente con su nueva familia y atenerse a las consecuencias de que su hijo vague libremente por la tierra, o su hijo puede tener una “complicación” médica durante su estancia, si elige lo segundo usted sólo diga que tiene sed mientras yo esté atendiendo a su mujer.
Elegí la primera opción.
A los tres días del nacimiento, mi primogénito llegó a su nuevo hogar. Toda mi tranquilidad se esfumó, lloraba durante todo el día, mi esposa sólo tenía ojos para ese maldito, al igual que el resto de mi familia. Empezó a sembrar la discordia por cada lugar que pasaba; era la maldad encarnada, era un manipulador sin escrúpulos. Si un día pasaba por el frente de una universidad, una semana después un estudiante loco atacaba la misma, si viajábamos a la playa, el mismo día un accidente con decenas de muertos ocurría: era el mal.
Cuando cumplió tres años sus artimañas se hacían más complejas al igual que su inteligencia. Con solo tres años ya sabía hacer divisiones y podía dar verdaderos discursos con un amplio vocabulario. Manipulaba a mi esposa y cuando ella no creía en mis denuncias ponía una sonrisa maliciosa en su rostro.
Hasta que un día exploté por culpa de mi hijo. Regresé del trabajo deseando que todo volviera a la normalidad, pero lo único que encontré fue mi casa ensangrentada y mi mujer moribunda con sumo cuidado la tome en mis brazos.
¿Dónde estabas? dijo utilizando sus últimas fuerzas no me dejes.
Mis más bajos instintos afloraron en mí. Una mezcla de rabia por no haber hecho caso a las advertencias y el dolor de perder a la mujer que amaba me hicieron tomar la decisión.
Tomé un cuchillo de la cocina entré al cuarto del niño y le di siete puñaladas. Mis pupilas se dilataron en ese instante, todo el miedo afloro en mí. Salí de la casa no sin antes esconder la evidencia y descuartizar los cuerpos, pensando en la atrocidad que había hecho. Corrí sin descanso durante dos horas hasta que caí tendido en el pasto del Parque de la Liberación.
Cuando desperté el médico me miraba.
Felicidades dijo ahogando una risa has sido parte del experimento más relevante de la psicología en la historia.
Lo miraba completamente extrañado.
No me odies por favor dijo limpiándose sus gruesos anteojos hemos comprobado que podemos crear al asesino perfecto solo con la sugestión y la ayuda de ciertas drogas,. Mi mente daba cientos de vueltas no serás sentenciado, el dinero puede hacer muchas cosas sabes, lo único que tendrás que hacer para seguir libre es hacer exactamente lo digamos, la verdad me sorprendió la forma en que actuaste sin remordimientos y tan magníficamente.
Yo solo asesiné a mi hijo dije.
La verdad es que tú asesinaste a toda tu familia, gracias nuestras drogas no lo recuerdas, pero tu mataste a tu esposa .
Todos los recuerdos volvieron a mi mente. Yo ensangrenté la casa, yo los asesiné, yo era la maldad en persona.
Nunca creí que fuera a tener tanto éxito la implantación de una personalidad asesina en alguien tan tranquilo como usted exclamó el hombre con un tono de sorpresa ahora te borraremos todos los recuerdos y volverás a ser como antes.
Ahora me despido antes de la lobotomía que me realizarán para olvidar lo que hice. Hasta hoy me arrepiento de las decisiones que tomé, pero esto me hará estar tranquilo conmigo mismo.
El que encuentre este relato por favor, no me juzgue, ya que sólo fui una ficha en el más enfermo de los juegos.
Manicomio Bergman.
13 de marzo del 2004.

Alberto Cruz

La señora

Con las manos entumecidas seguía cortando leña. Usaba pesadamente el hacha que heredó de su abuelo en aquel duro invierno que azotó las tierras bajas inglesas. A su alrededor el bosque silbaba silencioso, exhalando una bruma aclarada por la tardía luna veraniega. El viento noroeste anunciaba buen tiempo y la mayoría de las chozas un par de millas a la redonda habían extinguido sus luces. Pero hacía frío y su mujer aún no llegaba del mercado a esas horas. Ya se disponía a cortar el último tronco cuando vio que una sorpresiva sombra se le acercaba.
Buenas noches, señora Callwright. la reconoció en seguida la última vez que la vi apenas podía hablar y las piernas le temblaban por no poderse levantar de la silla. El verla paseando tan tarde me hace suponer que se encuentra mejor.
Buenas noches, Christian. le respondió la anciana con una voz fría, pero suave y calmada Así es, este mediodía me sentí bastante mejor y decidí salir a aprovechar una paseo nocturno. Estoy tan fortalecida que me he alejado bastante de mi casa. Es una noche muy clara y hermosa. Este nuevo aire rehace olvidar casi todos mis problemas. Excepto uno, por supuesto.
La mirada de la mujer de pronto se tornó más fría que el viento y sus arrugas parecían endurecerse. A Christian le sacudió un tímido escalofrío hasta los talones. Sin embargo, no se produjo ningún gesto en su cuerpo más que un leve movimiento del labio inferior.
Mi estimada señora, no me gusta que vuelva a recordar sus problemas…
¡¿Mis problemas?! El problema es de ambos. Y tú sabes por qué. Estás siendo muy poco amigable. Incluso diría que eres un traidor. Le estás dando la espalda a quien te dio una mano cuando lo necesitaste. Progresaste con ella mientras mi marido se enfermaba. Cuando él murió me quitaron todo lo que tenía y lo único que me quedó para sostenerme era la posibilidad que me vendieras un poco de esas tierras para poderme alimentar.
Pero le repito dijo el hombre tranquilamente que no se las venderé porque perdería una buena parte de mis ingresos. Y no porque estos últimos meses usted caiga enferma tan seguido, cederé en mi decisión. Si quiere le puedo decir a mi esposa, Ann, que vaya a visitarla, hacerle comida y otros cuidados, pero esa tierra es mía.
Sé que no echarás pie atrás en tu decisión dijo la vieja mujer que parecía más pequeña, blanca, flaca, arrugada y fría. Sin embargo, sostengo lo que te dije hace cuatro días; si esas tierras no son mías, no morirás tranquilo. ¡Lo prometo!. gritó con una voz rasposa y ronca que hizo que el cuerpo de Christian tiritara involuntariamente a merced del canto de los árboles del grueso bosque por cuya sombra se desvanecía el cuerpo pálido y casi milenario y podrido de la señora Callwright.
Envolvió el vaho de su boca con las manos y siguió cortando leña. Justo cuando trozó ese último tronco, emergió del viejo camino la delgada, alta y joven silueta de Ann.
Hola, cariño. gritó con una dulce voz.
Hola, Ann. dijo él, adormecido y helado.
La mujer entró con él a la casa y cerró la chirriante puerta de roble. Avivó el fuego y puso a calentar la olla y la pequeña tetera. El tibio aire de la choza penetró pronto en los cuerpos del joven matrimonio. Esperaron sentados que el agua hirviera y la sopa burbujeara. Permanecían silenciosos, sabiendo que quizás tendrían toda la noche para conversar. De pronto, Ann rompió el silencio con una frase que pretendía desencadenar una larga charla:
Estuve a punto de comprarme ese hermoso caballo café. dijo suavemente.
Sabes que no tenemos suficiente dinero para darnos tantos lujos.
Pero con las tierras que no le quisiste vender a la señora Callwright podemos obtener algo más.
No me recuerdes ese nombre un pánico repentino invadió a Christian tras traer de vuelta a su mente ese rostro fantasmal de ojos muertos. No se las vendo y punto.
Ya no se las vendiste. Pobre señora Callwright. Primero su marido y ahora esto.
¿A qué te refieres? preguntó Christian tratando de adivinar lo que su esposa diría.
Que no aguantó más la soledad, la pesadumbre, la vejez y la deslealtad.
¿Qué estás diciendo? dijo Christian llegando a un duro estado de nerviosismo y confusión.
Acaso nadie te lo ha dicho? preguntó Ann, incrédula.
¿Qué cosa no me han contado? balbuceó el hombre ya demasiado atemorizado por lo que escucharía.
Que la señora Callwright está muerta.
Christian sintió como si su corazón estallara, se levantó temblando frío y pálido de la silla, con los ojos sedientos y una transpiración helada que le congelaba la sangre.
¿Qué te ocurre? le preguntó Ann asustada, tras escuchar el débil gemido ronco ahogado de su esposo.
¿A qué hora murió?
Al mediodía dijo la guardia local. El señor Ashcore la encontró poco antes del anochecer cuando le llevaba comida. Pero ¿qué te pasa a ti? dijo la mujer.
Es que…, es que… hablé…, hahablé con ella… hace un rato… Me habló. ¡Me habló! ¡Ann, la señora Callwright habló conmigo! ¡¿Cómo pudo ser posible?!
Al escuchar esta noticia, Ann perdió la voz y la noción de la realidad. No podía ser verdad. Christian, quien tiritaba como un enfermo y gritaba y lloraba, no pudo haber tenido ese encuentro, porque la señora Callwright estaba… No pudo seguir pensando, porque en ese momento la chirriante puerta de roble se abría dándole paso a una arrugada, huesuda, pálida y fría mano que sostenía la vieja hacha que Christian heredó de su abuelo…

Arkanus

El aparecido

Era de noche, llovía con fuerza formando una cortina que apenas dejaba ver más allá de uno mismo. Ana volvía a casa, deseando llegar lo antes posible debido al mal tiempo. No se veía a nadie excepto una figura a lo lejos, estaba parada de pie en medio de la calle como si estuviera esperando a alguien.
Ana miro la figura y se puso nerviosa, redujo el paso, la figura siguió observándola durante unos momentos más y desapareció entre la incesante lluvia.
¿Quién seria aquella persona y porque la miraba? No entendía nada y pensando llegó a casa, abrió la puerta y entró. No había nadie, sus padres se habían ido a cenar fuera con unos amigos así que llamo para que le trajeran la cena a casa y mientras llegaba puso la tele. Se quedo dormida durante un rato y se sobresaltó al oír la puerta, gotas de sudor le corrían por la frente, no lo entendía, no hacia demasiado calor ni tampoco recordaba haber soñado, era la cena que había llegado, sentía algo en su interior y echando un vistazo a la calle intento calmarlo, por supuesto no había nadie pero Ana no estaba tan segura, aquella figura de oscuro la había puesto demasiado nerviosa.
Al acostarse siguió dándole vueltas a la cabeza.¿Quién seria aquella persona y porque la miraba?, esta vez si soñó y al despertarse al la mañana siguiente recordó lo que había soñado. Esa figura la atormentaba.
Pasaron los días y de vez en cuando al mirar hacia atrás mas de una vez creyó verlo entre la gente, los demás pasaban delante de el como sino existiera y eso la impacientaba mas todavía.
¿Me estaré volviendo loca? Se preguntó
no comía, no dormía, cada día que pasaba su rostro mostraba una palidez enfermiza y carácter cambió totalmente.
Una noche volvió a soñar con la extraña figura, pero esta vez con una diferencia: vio su rostro, lo conocía era...pero no puede ser, desapareció en aquel pueblo y en aquella maldita noche nunca encontraron su cuerpo, esta muerto ¿no?
La siguiente noche también soñó con él pero en medio de la noche oyó un extraño ruido y salió a ver que era no había nadie y tampoco había nada extraño a si que volvió a su cuarto. Lanzo un alarido de terror al ver que la figura que la atormentaba estaba allí encima de su cama. Era...¡Tury!
estás muerto no puede ser. Tury esbozo una sonrisa maliciosa y respondió –a si es ,me han enviado a buscarte a ti y a los demás, el infierno no es tan malo como lo pintan y Ana se estremeció al oír esas palabras y un frío intenso recorrió todo su cuerpo, la temperatura de la habitación había descendido bruscamente mientras . la figura se incorporó y se acercó a su victima retrocediendo esta ante el que un día había sido su amigo.
La habitación empezó a oscurecerse y sintió q la vida q se le escapaba, intento gritar pero no pudo articular sonido ninguno.
A la mañana siguiente al ver que Ana no se levantaba su madre entro en la habitación para despertarla y al abrir la puerta vio con horror el cuerpo de su hija colgado de una cuerda, se había ahorcado... ¿o no?


FIN...

viernes, 10 de diciembre de 2010

La niña del parque

Me llamo Sofía y tengo 12 años. Mi amiga y yo siempre estábamos juntas, se llamaba Victoria y un día que salimos a pasear, pasamos enfrente de un parque cercano a mi casa, empezamos a jugar y mi hermana se dio cuenta de que la puerta estaba cerrada con un candado.
Era verano y nos quedábamos en la calle hasta tarde, así que decidimos ir al parque. Una mujer muy extraña sentada en las escaleras nos dijo que la ayudáramos a incorporarse, una vez de pie nos preguntó qué hacíamos allí ya que era muy tarde para estar jugando en esa zona. Nosotras extrañadas le preguntamos qué pasaba, por qué el parque estaba cerrado y porque no dejaban acercarse a los niños, ella contestó que era una historia muy larga y que empezaba a oscurecer y no quería entretenernos, nosotras insistimos.
Con un gesto señaló un poco más lejos, y empezó a contar....Allí vivían una niña llamada Sara y sus amigos eran Juan Carlos, David y Daniel, un día mientras jugaban con la pelota empezó a llover y a hacer viento y la pelota quedó enganchada en lo alto de un árbol, Juan Carlos salió a por ella y de repente cayó al suelo.....nadie sabe como murieron los demás, solo saben que Sara quedó traumatizada......
Unos años después Sara se acercó al parque y pudo ver como una mujer comenzaba a dar vueltas sin parar y a decir....fue tu culpa......tu culpa........Sara murió........
Desde entonces la gente que pasa por el parque suele decir que ve a Sara llorando en los columpios y a la mujer con un cuchillo acechando a que nadie se adentre en el parque jamás....... Mi amiga y yo un poco atónitas nos despedimos de la mujer, porque se acercaba la hora de marcharse, al mirar hacia atrás vi como mi amiga abrió los ojos como platos y seguidamente miré yo......había una niña de largos cabellos rubios con un cogido y pelo rizado......nos saludaba con la mano.....
Esa noche mi amiga se quedó a dormir en mi casa y ninguna de las dos dábamos crédito a la situación, al principio pensábamos que se trataba de una jugada de la imaginación pero no.....una voz no dejaba de rondar mi cabeza y los ojos de esa niña.......
Decidimos volver al parque pero esta vez nada pasó. A la vuelta mi amiga y yo pudimos comprobar que había una pequeña puerta -seria para guardar trastos- y de una patada se abrió....como era de día no hacia falta luz, se veía todo muy claro, nos adentramos y había cantidad de cristales rotos y algunos hierros, también muchos trastos y cosas para la limpieza muy antiguas. Parecían no haberse tocado desde hace años, mi amiga comenzó a llamarme y yo bastante nerviosa fui a su encuentro . Había una foto de esa niña....a su lado había tres niños y más a la izquierda........la señora del parque!!!!!. No lo podíamos creer, esa foto era en blanco y negro -se supone que desde hace muchos años- y la señora aparecía en la foto en el mismo estado que hace unos días.
Nos fuimos a casa y al caer la noche, sobre las 12, hora en la que nos despedimos de esa señora, nos escapamos de casa para ir al parque. Otra vez ese fantasma de la niña estaba allí esperándonos......y lloraba.....mi amiga se quedó paralizada, pero yo intenté hablar con ella........no paraba de decir: “ya viene ya viene......ir antes de que sea demasiado tarde......no os dejara descansar en paz.......solo tu puedes destruirla....el cuchillo.....quilate el cuchillo........”
De repente desapareció y esa mujer apareció de entre la nada. Nos dijo que si no la habíamos escuchado.....el parque estaba prohibido.....al ver a mi amiga atónita y yo temblando nos dijo que ya que queríamos entrar nunca saldríamos de allí.........empezó a reír y se vistió de negro, empezó a envejecer y decir que el parque era prohibido..........vimos como la niña de cabellos rubios decía: “dejadlas.......”, de repente desperté.
Era por la tarde y hacia mucha calor. Mi amiga estaba sentada en la silla viendo la tele y muy nerviosa le pregunté que que había pasado.....ella me dijo que me había quedado dormida yo di un suspiro y baje las manos, pude notar algo en el bolsillo de mi pantalón....saque la mano y era una foto....la foto se mi sueño pero no era igual......porque la mujer ya no estaba y los niños sonreían.....todo había acabado.......

Nunca digas te quiero

Corría el año 1996, cuando en el instituto nº 3 de Villarrobledo, una chica llamada Montse, se enamoró perdidamente de un chico recién llegado, a las amigas de Montse, no les hizo mucha gracia que se enamorara así, de un chico tan raro, era muy alto y bastante pálido, pero Montse no les hacía caso.
Así pues, dos meses después Montse le mandó una carta de amor al chico en la que decía:
"DESDE QUE LLEGASTE ME FIJÉ EN TÍ, NO SÉ PORQ PERO ERES UNA ATRACCIÓN FATAL QUE HACE QUE MI CORAZÓN LATA A 1000 X HORA, TE QUIERO, FDO. Montse "
El chico le correspondió en amores, pero las amigas de Montse, no lo tenían tan claro, ellas le advertían que no fuera tan rápido, que ese chico era muy raro, nadie sabía donde vivía, nadie sabía a dónde iba después de clase.
Las amigas de Montse para cerciorarse de que todo marchaba bien, siguieron a ese chico hasta su casa pero, para sus sorpresa, se fue al cementerio, donde desapareció detrás de unas tumbas. Las amigas de Montse corrieron a decírselo, pero era de noche y decidieron esperar a mañana..
Dos murieron asfixiadas en la cama, a otra la atropelló un camión cuando se dirigía corriendo a casa de Montse y la otra todavía está en coma.
Ninguna ha podido decírselo todavía.
Montse siguió viviendo y se casó con su novio, ese chico. A la boda no fue ningún familiar suyo y jamás pudieron tener hijos, pero Montse siempre le decía: TE QUIERO.
Una mañana Montse salió a comprar pan, y vio policía alrededor de sus casas, todos los vecinos habían sido asesinados aquella noche. Para sorpresa de Montse, en su casa había escrito con sangre:
"DESDE QUE LLEGASTE ME FIJÉ EN TÍ, NO SÉ POR QUE PERO ERES UNA ATRACCIÓN FATAL QUE HACE QUE MI CORAZÓN NO LATA MÁS"
Montse se asustó muchísimo, y a la mañana siguiente se la encontraron muerta en su casa, su marido había desaparecido y tan solo faltaba la carta de amor de Montse a ese chico, su marido.

Herencia fantasmal...

Que se vaya, que se vaya... Era lo único que mi mente podía decir. De nuevo pasó ella. ¿Por qué a mi? ¿Qué es lo que desea de mi? ¿Por qué me sigue desde pequeña?
Ella, era como mi reflejo, tan parecida a mi. Cuando la vi por primera ves, pensé que tal vez era mi hermana gemela, y nadie me lo quería decir... Pero no podía ser, mi acta de nacimiento decía: única... Entonces, ¿por qué el parecido conmigo? No lo sé... Lo único que sabía en esos momentos era: ¿por qué a mi? ¿a caso hice algo malo?
Mi salida de 6°, ahora me iría a vivir con mi mamá. ¡Que felicidad! Ya no mas sustos, ya no más ¿por qué a mi?, que feliz me sentía ahora...
Han pasado ya dos meses, y no me ha pasado nada, al fin me había desecho de ella. ¡Por fin!
Cuatro meses ya pasaron desde mi salida. Y la felicidad se ha ido. La vi otra vez, pero ahora por el espejo. ¿Y ahora?... Como siempre, estoy sola la mayor parte del tiempo. Y no hay nadie que me proteja, mi mamá no deja entrar a mis perros para que lo hagan. Solo era yo la que me podía proteger, nadie más...
No tengo armas para enfrentarla... ¿Entonces que será de mi?...
Cinco meses: Cada vez es mas fuerte... Ahora se me aparece más veces... Ya me acostumbré a ella, aunque a veces si me espanta muy feo...
Un año ya pasó. ¿Y sus apariciones? ja... Ahora no solo es ella, ahora también es alguien parecido a la muerte, pero solo flota y no tiene una oz... ah, y también más personas que me atacan...
Me tiraron el cuadro de mamá, y en frente de mi, no lo quise levantar, sabía que me atacarían. En las noches a veces me dan convulsiones, siento demasiado miedo, casi no duermo, me tiran las cosas, me gritan, no me dejan salir, me empujan... ¿Qué más falta? ¿Qué me maten?...
Decidí decirle a mi mamá... Ella se espantó, y me dijo que hablaría con los hermanos de la iglesia. Después de hablar con ellos, me dijo que tardarían un poco en ir, pero que si lo irían. Me comentó que a ella también le pasaban cosas, pero en las noches, con un hombre que le tapaba la cara. Y a mi hermana también, pero era un caballo... ¿Entonces era hereditario?...
No sé... Ahora solo espero poder seguir viviendo y que vengan los hermanos....

La Autopsia

Fermín sabía perfectamente que los muertos no son peligrosos para los vivos, las películas de terror en las cuales se contaban historias de zombis o de muertos vivientes solo eran eso, películas, además estaba mal visto que un médico forense fuese por ahí contando no se qué cosas acerca de ciertos cadáveres….
Aquella noche estaba de guardia, no había trabajo lo cual era bueno, estaba un poco harto de hacer autopsias de jóvenes que morían en accidentes de coche o de drogadictos que se pasaban con la dosis.
Su compañero había salido un momento a la cafetería del hospital, decidió entonces hacer algo distinto para variar, pero, ¿qué hacer en una sala de autopsias aparte de autopsias?
Se fue entonces hacia una mesilla, ya tenía algo pensado. Encendió las cámaras de grabación, dispuso de los micrófonos tal y como si se tratase de una autopsia de verdad, se tumbó boca arriba mirando una de las pantallas de seguimiento y con mano firme empezó a cortar su propio cuerpo……
Menos mal que los muertos no sufren, que no sienten dolor, porque el suyo era insoportable. Tranquilo, le dijo el viejo al que había practicado la autopsia semanas atrás, el zombi que le acompañaba desde entonces a todas partes, tranquilo y piensa que en poco estarás como yo y entonces sabrás de que has muerto, tú sigue con tu autopsia…

El aparecido

Era de noche, llovía con fuerza formando una cortina que apenas dejaba ver más allá de uno mismo. Ana volvía a casa, deseando llegar lo antes posible debido al mal tiempo. No se veía a nadie excepto una figura a lo lejos, estaba parada de pie en medio de la calle como si estuviera esperando a alguien.
Ana miro la figura y se puso nerviosa, redujo el paso, la figura siguió observándola durante unos momentos más y desapareció entre la incesante lluvia.
¿Quién seria aquella persona y porque la miraba? No entendía nada y pensando llegó a casa, abrió la puerta y entró. No había nadie, sus padres se habían ido a cenar fuera con unos amigos así que llamo para que le trajeran la cena a casa y mientras llegaba puso la tele. Se quedo dormida durante un rato y se sobresaltó al oír la puerta, gotas de sudor le corrían por la frente, no lo entendía, no hacia demasiado calor ni tampoco recordaba haber soñado, era la cena que había llegado, sentía algo en su interior y echando un vistazo a la calle intento calmarlo, por supuesto no había nadie pero Ana no estaba tan segura, aquella figura de oscuro la había puesto demasiado nerviosa.
Al acostarse siguió dándole vueltas a la cabeza.¿Quién seria aquella persona y porque la miraba?, esta vez si soñó y al despertarse al la mañana siguiente recordó lo que había soñado. Esa figura la atormentaba.
Pasaron los días y de vez en cuando al mirar hacia atrás mas de una vez creyó verlo entre la gente, los demás pasaban delante de el como sino existiera y eso la impacientaba mas todavía.
¿Me estaré volviendo loca? Se preguntó
no comía, no dormía, cada día que pasaba su rostro mostraba una palidez enfermiza y carácter cambió totalmente.
Una noche volvió a soñar con la extraña figura, pero esta vez con una diferencia: vio su rostro, lo conocía era...pero no puede ser, desapareció en aquel pueblo y en aquella maldita noche nunca encontraron su cuerpo, esta muerto ¿no?
La siguiente noche también soñó con él pero en medio de la noche oyó un extraño ruido y salió a ver que era no había nadie y tampoco había nada extraño a si que volvió a su cuarto. Lanzo un alarido de terror al ver que la figura que la atormentaba estaba allí encima de su cama. Era...¡Tury!
estás muerto no puede ser. Tury esbozo una sonrisa maliciosa y respondió –a si es ,me han enviado a buscarte a ti y a los demás, el infierno no es tan malo como lo pintan y Ana se estremeció al oír esas palabras y un frío intenso recorrió todo su cuerpo, la temperatura de la habitación había descendido bruscamente mientras . la figura se incorporó y se acercó a su victima retrocediendo esta ante el que un día había sido su amigo.
La habitación empezó a oscurecerse y sintió q la vida q se le escapaba, intento gritar pero no pudo articular sonido ninguno.
A la mañana siguiente al ver que Ana no se levantaba su madre entro en la habitación para despertarla y al abrir la puerta vio con horror el cuerpo de su hija colgado de una cuerda, se había ahorcado... ¿o no?


FIN...

El dia de los difuntos -

Como todos los años por esas fechas, Julián viajaba a su pueblo natal, junto con su familia, con la intención de cambiar las flores de sus familiares difuntos yacentes en el cementerio.
Ese año el día 1 de noviembre cayó en domingo por lo que, a pesar de ser un pueblo pequeño, había gente yendo y viniendo por todas partes cargadas con flores, bayetas y productos de limpieza, todo por mantener vivo el recuerdo de sus seres queridos ya fallecidos.
Julián y su familia salieron temprano de la ciudad para ir a casa de sus padres con la idea de ver qué tal habían quedado unas reformas que encargó a un albañil un par de meses antes. De camino al pueblo diluviaba como hacía años que no ocurría, Clara la esposa de Julián, se decidía a llamar a casa para decirle a los niños dónde estaba la comida…
Clara : Julián baja un poco la radio, que voy a llamar a los niños.
Julián: Lo que tu digas cariño… dijo Julián mientras la voz de Phil Collins se perdía en el silencio….
Clara: ¡Estos niños son increíbles! …dijo con tono enfadado... ¿te puedes creer que son las doce del mediodía y todavía están acostados?...
Julián: Bueno…hoy es domingo, además ¿ya no te acuerdas de la hora a la que nos levantamos nosotros el domingo pasado…? – dijo lanzando una mirada cómplice a Clara…
Clara: De verdad, que tonto eres, respondió devolviendo la complicidad…

Había pasado una hora y ya habían llegado al pueblo. El pueblo era como la mayoría de pueblos pequeños, en los que la gente se te queda mirando, al tiempo que pasas por su lado con el coche para ver si te conocen. Clara y Julián entraron en la casa, la revisaron, cogieron un trapo y un cubo para limpiar las lápidas y se marcharon a casa de unos amigos que los habían invitado a comer, para después marcharse al cementerio.
Eran las cinco de la tarde y el cielo cada vez estaba más nublado.

Julián: Bueno Manolo, nos vamos que nos va a pillar todo el chaparrón en el cementerio, y ya de por sí que no me hacen mucha gracia no quiero que me pille la tormenta allí a oscuras, jajaja
Manolo: Pues venga… oye… cuando termines me das un toque para despedirnos eh?
Julián: Sí, cuenta con ello.

A pesar de lo pequeño que era el cementerio, era imposible caminar por los pasillos debido a la cantidad de gente que había rezando y llorando, limpiando o simplemente caminando…

Clara: Estos sitios no me gustan nada… decía Clara al ver una lápida con la foto de un muchacho joven que decía “ Miguel te fuiste de este mundo, pero nunca te irás de nuestros corazones. Te queremos”.


Julián: Quédate aquí limpiando la lápida de mi padre y mientras voy yo a cambiar las flores del vecino de mi padre, que este año no puede venir su hijo a cambiárselas.
Clara: No tardes, que está empezando a llover…

Entre la gente y la lluvia, que empezaba a caer de manera cada vez más incesante, Julián se dirigió allí, apoyó la palma de su mano sobre la lápida de manera afectuosa, apartó la mirada a su izquierda y se encontró con una pequeña cruz en el suelo, como si se tratase de una tumba sin nombre, sin flores, solitaria… desde pequeño a Julián siempre le había parecido misteriosa esa cruz ahí en medio de la nada. Se volvió de nuevo a la lápida, se agachó, apartó las flores viejas y comenzó a limpiar la lápida. Cada vez llovía más intensamente y empezaba a tronar – vaya tarde de difuntos pensaba Julián. Entonces, de buenas a primera, sintió un tirón de la chaqueta a la altura de la cintura, Julián se giró y… vio un niño. Al principio se dio un pequeño susto porque no lo esperaba…

Julián: Pero bueno… ¿qué haces aquí solo, empapado de agua y sin abrigo? ¿Y tus padres donde están? el niño permanecía callado.
Julián: ¿Te has perdido? Dijo mientras tocaba la pálida cara del niño… Estás helado ¿cómo te llamas?
Niño: Busco a mi padre respondió con la cabeza gacha el niño.
Julián: Ven conmigo, te llevaré a la entrada, a ver si vemos a tus padres.

En ese momento se acerca Clara
Julián ¿te queda mucho?
Julián : Mira, este niño se ha perdido, voy a acercarme a la entrada a ver si veo a su padre.
Clara: Pero…¿a qué niño te refieres?
Julián: A est….Te juro que había un niño aquí a mi lado Clara.
Clara: No me vas a asustar con tus historias, contestó en tono molesto.
Julián: ¡¡Pero es cierto!! Se había perdido y buscaba a su padre.
Clara: Déjalo y vámonos ya, antes de que llueva más fuerte.

Julián no terminaba de explicarse lo que había sucedido, ¿imaginaciones suyas?...o quizás un fantasma bah, deja de comerte la cabeza, seguramente el niño querría gastarme una broma y se iría por uno de los pasillos.

Esa noche, ya en su casa toda la familia cenaba en la cocina. Julián y Clara tenían dos hijos de 14 y 10 años y una hija de 5 años.
Eran las once de la noche y la pareja se fue a dormir, claro está después de arropar y dar un beso de buenas noches a los niños.
Pasadas unas tres horas, el silencio reinaba en la casa, únicamente se oían los truenos y la fuerte lluvia que caía, cuando de repente se acerca a la cama de sus padres Clarita, la pequeña de la familia, con su osito Teddy en la mano y muy asustada.

Clarita: Papá, Mamá susurraba la pobre mientras meneaba la espalda de su padre para que despertara
Julián: Pero… Clarita, ¿ qué pasa? ¿Qué haces levantada a estas horas? Mañana hay que madrugar.
Clarita: es que… tengo miedo… ¿puedo dormir con vosotros?
Julián: ¿Pero qué ocurre?
Clarita: es que…hay un niño en mi habitación y me ha preguntado si quiero jugar con él, le he dicho que no y me ha metido miedo dijo la pequeña llorando.

Se van a enterar estos dos – pensando en una broma de sus dos hijos
Bueno Clarita, voy a ver tu habitación y voy a hablar con ese niño para que te deje tranquila ¿vale?
Clarita asintió con la cabeza.
¿Ves como no hay nadie? – dijo Julián…Seguro que ha sido un mal sueño, ahora papi se va a quedar contigo hasta que te duermas ¿de acuerdo?
Clarita: Vale papi.

Pasado un rato, la niña ya dormía plácidamente abrazada a su padre, cuando de repente un trueno despierta a Julián… y cuando se dispone a levantarse para ir a su dormitorio aparece un relámpago y ve una sombra justo delante de él, Julián se cae de espaldas en la cama y cuando se va a reponer, se encuentra al niño del cementerio cara a cara, todavía pálido y con el pelo mojado…
Niño: Papá!! Susurra el niño a Julián, mientras éste se queda paralizado sin saber que hacer….
Julián : Qué quieres? Yo no soy tu padre!! Dijo con voz entrecortada…al momento el niño desapareció.
A la mañana siguiente, y sin comentar nada a su esposa, Julián decidió contactar con una médium, nunca había creído en estas cosas, pero era la única salida que veía. La médium le explicó que quizás se tratrara de un espíritu errante, es decir, alguien que murió sin haber hallado la paz y que por tanto, estaría vagando por el mundo hasta que la consiguiera.
De este modo, Julián decidió acercarse a la iglesia a hablar con el cura del pueblo para ver si conocía el caso de algún niño que hubiera muerto de manera trágica. Éste, era joven y no sabía nada, sin embargo, había una señora muy mayor en la iglesia que escuchó la conversación y se acercó a Julián.

Señora: Julián quizás sea una tontería, pero cuando yo era cría se hablaba de un niño que estaba enfermo y su padre lo mató el día de los difuntos y lo enterró en el cementerio en una tumba sin nombre para que nadie lo supiera.
La cruz del cementerio… pensó Julián. Muchas gracias señora!!

Así que se acercó al cementerio y puso unas flores junto a la pequeña cruz. Desde entonces todos los años Julián pone flores en las lápidas de su familia y también junto a la cruz.
Nunca más volvió el niño a molestar a la familia de Julián...